A paso mudá | La sobrecomposición en la música cofrade

Sevilla euros

Las marchas procesionales tuvieron su origen pasada la mitad del siglo XIX, perdurando hasta nuestros días y la cual presenta un largo futuro. Viniendo de las raíces de las obras fúnebres hasta la época, diferentes autores comenzaron a basarse en ellas para componer lo que a día de hoy son himnos para nuestra Semana Santa. Eran marchas interpretadas por bandas de plantilla mucho más reducidas a lo que actualmente vemos, ya que lo común era ver bandas que no superaban los 30 componentes.

Actualmente, es fácil ver que las formaciones musicales llegan al centenar de músicos, o que incluso lo superan. Es por ello, que las composiciones actuales tienen una mayor complejidad y están más elaboradas musicalmente que las de antaño, por el simple hecho de las instrumentaciones de las bandas actualmente (refiriéndome a las bandas de Cristo). Pero la pregunta es: ¿componer más significa componer de calidad?

Todos los años, y por ello, 2024 no iba a ser menos, se estrenan cientos de marchas en toda nuestra geografía, pero ¿cuantas llegan para quedarse? ¿Es más el marketing que la composición en sí?

En la actualidad se crean marchas, las cuales, muchas veces son impuestas por las propias hermandades, pero que luego no tienen mayor repercusión en el resto de actuaciones. Por lo tanto, hay marchas que con el paso del tiempo se quedan guardadas en un cajón del olvido, y todo ello bajo mi punto de vista es por la sobrecomposición.

Por ello, creo que dentro de las instrumentaciones actuales, no todo vale; no todo tiene la calidad que merece. Pero el público solo piensa en los estándares y en el prototipo de marcha que tenga el aplauso fácil. 

Este mismo artículo, creo que me servirá para la semana Santa del año que viene, puesto que es una moda que está ahí y parece parece no irse. 

Mucha cantidad sin mirar la calidad.