En vísperas del nacimiento de Jesús, el Salvador, todo está repleto de gente; tiendas llenas de personas ultimando regalos, los bares con sus comidas de amigos, las bandas prácticamente descansando unos días… pero, ¿y las hermandades?
Estamos viviendo en estos últimos años una Semana Santa del consumismo, donde lo importante es la festividad en sí, pero no lo que se desarrolla durante todo el año. No obstante, aun habiendo corporaciones que hacen muy bien las cosas, en el resto brilla la ausencia. Cada vez hay menos portales de belenes, menos actos/actuaciones organizados por hermandades y menos tirón en la Navidad. Si en otras fechas como puede ser la feria, las hermandades se unen para hacer una caseta, ¿por qué no de unen en Navidad para hacer otros actos? Y de hecho, algunas sí que hacen cosas, pero el resto ni está ni se les espera.
Por otra parte, si echamos la vista hacia adelante, nos queda prácticamente poco más de tres meses para Semana Santa, lo cual quiere decir que algo menos para la Cuaresma. Y mi pregunta es, ¿no sienten todavía muy cerca la última Semana Santa? Parece que fue ayer cuando estaba la incertidumbre en la calle por la lluvia que hizo su presencia, cuando las redes sociales estaban prendidas en todos los móviles para ver la actualidad, cuando la bulla nos parecía menos bulla que ahora en Navidad.
En definitiva, dentro de poco el Señor volverá a nacer para volver a ser el motivo por el que soñar y creer hasta llegar a su Entrada en Jerusalén, donde fechas después, será sepultado y resucitará. Y todo esto mientras manifestamos el amor al prójimo. Si nos centramos en lo contrario, ¿para qué todo esto?
Tengan todos una Feliz Navidad.





