A una semana de todo y tengo que hablarles de esto

A siete días de nuestra Semana Santa no vengo a hablarles de ella, esta ciudad es así. Creo que no da puntadas sin hilo. Sí queridos amigos, voy a daros mi opinión sobre el tema de moda un día después del magnífico pregón de Mellado, una semana antes de nuestro añorado Domingo de Ramos, un par de días antes del Vía Crucis de Humildad y cinco antes del Viernes más cofrade por excelencia. Sí, vengo a dar mi opinión sobre el cartel de Córdoba en mayo.

He leído muchas opiniones, incluso una compañera lo ha comparado con el cartel de las Fiestas de Primavera de Sevilla, ¿era necesario dejar a Córdoba tan mal? ¿Con qué se compara una declaración de amor? Una declaración de amor es eso, algo que sale de tan adentro que es incomparable. El cartel de Córdoba no es más que un trabajo que incluir en un currículo del artista en cuestión. Algo que ha salido de la cabeza, no de lo más profundo de su ser.

Personalmente me sentí totalmente identificada con el cartel de Nuria Barrera, lo que no ocurre con el de Cervantes, y no porque no utilice abanico en mayo o me ponga vaqueros para ir a la feria, el problema es que no me ha erizado la piel o ha hecho brotar una lágrima, como hizo el cartel sevillano.

Mayo en Córdoba es Patrimonio de la Humanidad y, aunque la mujer cordobesa deba serlo, aún no lo es, por lo que creo que el protagonismo podía haberlo tenido cualquier otro elemento. Mayo en Córdoba es alegría y, lo mires por donde lo mires, la morena parece que está pasando por un mal momento. Mayo en Córdoba es color y, lo contemples a la luz del sol o a la sombra, el color parece que se ha quedado en la paleta del autor.

Hay quien ha dicho que le falta algo cofrade, creo que no, pues es un cartel que anuncia el mes de mayo, no las fiestas primaverales (otra de las razones por la que no debe comparar con la declaración de amor de Barrera). Ambos representan momentos distintos en nuestras ciudades.

Sí, hoy he hablado de un tema del que no toca hablar ahora, cuando queda una semana para que Córdoba abra ese armario donde guardamos las túnicas, los cubrerrostros, los trajes de volantes o el sombrero de ala ancha, y se encamine hacia San Lorenzo para comenzar a vivir públicamente su fe, en vaqueros o traje de chaqueta.