A pulso aliviao, Opinión

Abnegación de San Bernardo: De la utopía al sueño hecho realidad

”Caminante no hay camino, se hace camino al andar» recitaba Machado 100 años atrás. Qué valor tiene esta cita, y cómo se pone en práctica a cada momento.

Y es que no hay mayor verdad que la de ir consiguiendo metas con cada pequeño paso que avanzas en la vida, con cada salto al vacío que trae consigo experiencias inspiradoras y maravillosas en la mayoría de las ocasiones.

Bien lo saben los amigos de la hoy consolidada y cada vez más nutrida Asociación del Señor de la Abnegación y Cruz de San Bernardo.

Javier Gámez y todos los componentes de este ramal de fe y devoción al Señor plantaron la semilla siendo unos chiquillos, con una pequeña Cruz de Mayo que procesionaban por las calles del barrio de los toreros con el corazón pletórico de ilusión y de sueños.

Y a mediados del mes de octubre del año 2012 llegaba a sus vidas la Imagen que desbordada todas sus previsiones y metas, el Cristo de la Abnegación.

Es imposible explicar y abarcar en unos líneas todo lo que significa para ellos el Señor, pues su devoción y amor no tienen límites ni fronteras.

Tanto es así que hace unas semanas celebraron los 10 años de la llegada de la Bendita talla como una auténtica familia, que lucha única y exclusivamente por extender el fervor a su Cristo por toda Sevilla.

Así lo demostraron cuando empezó a salir a la calle el Señor, con su Agrupación Musical Virgen de los Reyes poniendo los sones musicales y los vecinos arropando el cortejo. Ya entonces se convirtieron en un ejemplo de superación, humildad, y dignidad.

A todo ello se suma su impresionante labor de caridad y acción social, que igual que la procesión, ha ido ganando altura y dimensión, hasta llegar a conocerse en todos los rincones de la capital hispalense con originales campañas, poniendo el claro ejemplo en la anual recogida de leche “Ningún niño sin bigote”.

Todo ese esfuerzo tiene su recompensa, y en este mismo 2022 han podido sacar a la calle por vez primera a su Cristo de la Abnegación con un majestuoso misterio, estrenando paso y llenando las calles del centro de cientos de devotos y cofrades.

Hay muchos que quitan valor a su empuje por no pertenecer aún a ninguna parroquia ni estar respaldada por la Iglesia Diocesana, pero olvidan o quizás no quieren admitir que muchas de nuestras hermandades que hoy atraviesan la Carrera Oficial, empezaron exactamente igual.

Por todo ello, he querido felicitar y homenajear desde estas líneas a esta querida asociación que merece el respeto, la comprensión y el cariño de toda Sevilla, porque se lo han ganado a pulso con lo único que mueve montañas, la Fe. Enhorabuena, amigos de la Abnegación y Cruz.