Advertisements
El viejo costal, Opinión

Amigo mío…

Pasan los días y con la serenidad de la edad, con la frialdad, que ahora tengo en la sangre, antes ardiente sangre de abril, ahora más fría al menos templada, pues con este privilegio regalado por la edad, vienes a mirar y a valorar todo lo que tienes y que posees, y no estoy hablando del miserable dinero, más bien de los auténticos valores, la familia, amistad, etc.

Pues mirando con milimétrica precisión e infinita paciencia, he llegado a encontrar en lo que creía mi tesoro, una falsa piedra, un peñasco dentro de mi cofre del tesoro, este falso ser que se hace llamar “amigo”, en realidad es uno más de los que están por estar con todos, nunca fue mi amigo, y aunque lobo disfrazado con piel de cordero, más tarde o más temprano te terminarías delatando.

Y una vez delatado, ya no eres amigo mío, aunque tú puedes contar con mi amistad, mi amistad está cimentada en la fidelidad, algo que hoy no se lleva, ha pasado de moda, es cosa de viejos, pero hace unos días, en Madrid, conversando con un compañero de trabajo, sobre un amigo suyo golpeado por cualquier circunstancia de la vida, que no viene al caso, yo le dije “¿Y no sería mejor preguntarle a tu amigo sobre lo que le ha pasado?” a lo que este compañero casi ofendido me respondió “Eso no se le pregunta a un amigo, cuando es amigo de verdad”. Dando por concluida cualquier interpretación sobre su fidelidad, eterna ante un tesoro sin igual como es la propia amistad, la de verdad, no la fingida llena de otros intereses.

Pasan los años y yo voy presenciando como el tiempo va poniendo cada cosa y a cada uno en su sitio, unos terminan llenos de riquezas, pero simplemente “solos” ante la vida, con un ejército de enemigos acechantes, tristemente ricos y siempre atentos, a los favores que la vida le puede devolver por su forma de tratar a todos. Otros solo encuentran la compañía de alguna amistad, falsa, por supuesto, y que solo está interesada en compartir momentáneamente su parcela de poder, algún cubata, y siempre atenta a sacar algo a cambio de este simulado sacrificio de amistad. Otros rodeados de personas que les aman, amigos incluidos, estos son los que de verdad poseen un tesoro valiosísimo, que están obligados a cuidar a diario.

Y así poco a poco va pasando la vida, así poco a poco vamos aprendiendo de ella y recibiendo también poco a poco sus golpes unas veces, sus caricias otras, y es de condición humana sentir y saberse rodeado de lo que uno ha ganado a lo largo de su trayectoria como ser humano.

Ahora solo a esperar a ver dónde quiere la vida colocarte, en algún grupo de los anteriores caerás seguro, y yo como eres amigo mío no te voy a preguntar nunca que te ha pasado, ya sabes “Eso no se le pregunta a un amigo, cuando es amigo de verdad”.

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información. ACEPTAR
Aviso de cookies