Ánimas incorpora a su ajuar un sudario realizado con una tela regalo de Pablo García Baena 

El próximo 14 de septiembre, el Santísimo Cristo del Remedio de animas presentará una imagen singular muy diferente a la que nos tiene acostumbrados pese a que respetara los cánones estéticos que impusieron los fundadores de la corporación de San Lorenzo en sus inicios. Todo ello en virtud del estreno que ha sido bendecido este martes en el templo fernandino. Una pieza dotada de un excepcional componente simbólico toda vez que procede de uno de sus hermanos más ilustres el desaparecido Pablo García Baena fundador de la cofradía impulsor de la estética tan sui generis que presenta cada Lunes Santo por las calles de Córdoba. Un regalo que ha sido bendecido en un sencillo acto, en el ofertorio de la eucaristía, que ha contado con la presencia de familiares del poeta. 

No en vano «él impuso los Escapularios en Ánimas a los primeros hermanos”, tal y como recordaba Fray Juan Dobado en Gente de Paz en un emotivo artículo que quiso homenajearle con motivo de su fallecimiento en enero de 2018. De ahí que esta nueva pieza que se incorpora al ajuar del imponente crucificado venga un componente sentimental muy especial toda vez que fue un regalo del propio Pablo García Baena, un nuevo sudario para el Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas que ha sido realizado a partir de una tela de muy alta calidad y muy antigua donada por el inolvidable autor.

Pablo García Baena, Premio Príncipe de Asturias de las Letras y último representante del Grupo Cántico, murió a los 96 años por causas naturales. Máximo exponente de la cultura contemporánea cordobesa, su vida y su obra han estado siempre íntimamente relacionadas con las cofradías. Fue fundador de la hermandad del Remedio de Ánimas en 1949 y pregonero de la Semana Santa de Córdoba en 1979. Nacido el 29 de junio de 1923, asistió de niño al colegio Hermanos López Diéguez, en cuyo patio lo recuerda una lápida, y cursó el bachillerato en el colegio Francés, con los Maristas y en el colegio de la Asunción. Estudió pintura e historia del arte en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba, donde amistó con el pintor Ginés Liébana. A los 14 años leía ya a San Juan de la Cruz.

Empieza a frecuentar la Biblioteca Provincial, donde conoce al también poeta Juan Bernier, quien le descubrió a Marcel Proust, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Jorge Guillén y, sobre todo, Luis Cernuda. Empieza a publicar en la prensa local con poemas y dibujos, firmadoa a veces con una E mayúscula o con el seudónimo Luis de Cárdenas, en Caracola, en El Español y en La Estafeta Literaria. En el año 42 estrenó en Córdoba una versión teatral de cuatro poemas de San Juan de la Cruz. Rumor oculto, su primer poemario, apareció en la revista Fantasía en enero de 1946. En 1947 él y su amigo Ricardo Molina concurrieron al Premio Adonáis de poesía, sin éxito, por lo cual decidieron crear su propia revista junto con los poetas Juan Bernier, Julio Aumente y Mario López y los pintores Miguel del Moral y Ginés Liébana: Cántico (Córdoba, 1947-1949 y 1954-1957), que será una de las más importantes de la Posguerra española. Estos autores serán conocidos desde entonces como Grupo Cántico. Cántico reivindicaba una mayor exigencia formal y estética y una mayor sensualidad, y enlazaba con la poesía de la Generación del 27, en especial con Luis Cernuda.

El 20 de abril de 2017 el poeta Pablo García Baena fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca en un emocionante acto en el que se autodefinió como “mendigo de las palabras” y manifestó sentirse “humilde” como alguien que llega a la puerta “renaciente”. En su discurso repasó los versos de Luis de Góngora, a quien considera “su padre poético”, y recorrió metafóricamente las calles, parajes y monumentos de su ciudad natal, Córdoba, a la que comparó con Salamanca, “ciudad de oro”. Y es que Pablo García Baena es un personaje insustituible e irrepetible cuya obra e influencia ha logrado dejar su impronta en múltiples facetas de la sociedad con la que ha coexistido; también la cofrade y, por supuesto, de la propia idiosincrasia de Ánimas cuya esencia tanto debe a este cordobés inmortal.