El 18 de diciembre de 1983 falleció uno de los imagineros más prolíficos de cuantos desarrollaron su actividad en el seno de la Andalucía Cofrade del siglo XX, Antonio Eslava Rubio, de cuya gubia
nacieron multitud de imágenes que marcaron un antes y un después en la iconografía hispalense de posguerra. No en vano, son muchos los que atribuyen a Eslava encabezar una corriente innovadora en las tallas de dolorosas sevillanas, incluyendo en ellas las líneas estéticas del mismísimo Francisco Salzillo. Antonio Eslava dotó a sus bellas vírgenes de expresivas manos, llenas de delicadeza, por lo que recibió numerosos encargos de distintas corporaciones para labrar juegos de manos nuevas para sustituirlas en imágenes ya existentes.
Nació el 13 de mayo de 1909 en la calle Pedro I de la localidad de Carmona, junto a la iglesia de San Felipe, en la que sería bautizado. Recibió su primera formación en las escuelas del
Santísimo Sacramento de los Padres Salesianos; y con veinte años, tras haber obtenido una beca del ayuntamiento de Carmona, se fue a estudiar a la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Sevilla. Sus profesores fueron, entre otros, Manuel Echegoyan, José Lafita Díaz y José Luis Vasallo, y pronto destacó como alumno, recibiendo diversos premios a lo largo de su carrera como los de modelado y vaciado en los años 1935 y 1936.
En 1947, por sus reconocimientos y buen hacer consiguió entrar en el taller de Antonio Castillo Lastrucci, por entonces el imaginero más importante y activo de Sevilla, autor de numerosas imágenes que sustituyeron a otras tantas desaparecidas durante la Guerra Civil española. Junto a él trabajarían entonces autores como Rafael Barbero, Manuel Escamilla o Adolfo Castillo. Durante esta época sus imágenes quedan influidas por el estilo del maestro,
predominando en ellas las formas suaves y la serenidad de sus rasgos; años más tarde, a partir de 1950, su obra evoluciona hacía una estética que persigue un mayor realismo, y en 1956 y por diferencias con Castillo Lastrucci, se instaló en un taller independiente, en un corral de San Juan de la Palma. En 1975 se trasladó su taller a San Juan de Aznalfarache y allí permaneció hasta el año 1983 cuando, estando enfermo, fue trasladado al hospital-residencia de la Santa Caridad de Carmona, donde murió a la edad de 78 años.
Cuenta en su haber con más de un centenar de obras, diseminadas por diversos puntos de la geografía española. Entre ellas destacan la imagen del Santísimo Cristo del Descendimiento (1943) de su Hermandad de la Quinta Angustia de Carmona; la imagen de la Magdalena (1947), que procesionaba en el misterio de la Hermandad de Las Aguas, que desde 2012 procesiona en el misterio de la Hdad. de la Sagrada Expiración de
Carmona, del cual también es su autor; la imagen del Santísimo Cristo de la Sagrada Expiración de Carmona (1947); la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Sanlúcar de Barrameda (1949); la imagen de Nuestro Padre Jesús en su Sagrada Flagelación en La Línea de la Concepción (1954); la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Pilas (1962); el Cristo de la Caridad de la Hermandad de Santa Marta, Jerez de la Frontera (1962); María Santísima de los Dolores y Misericordia, de la Hermandad de Jesús Despojado (1962); Nuestra Señora del Carmen, patrona y alcaldesa mayor de Estepona (1964); la talla de los pies y las manos de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia de la Hermandad de la Esperanza Macarena (1966); la Virgen de los Dolores de Santa Cruz de Sevilla inspirada en su propia madre (1967); Nuestra Señora y Madre de los
Desamparados de Las Penas de Santiago de Córdoba (1973); Nuestra Señora de la Esperanza de Villanueva de Córdoba (1975); Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Dolorosos, posteriormente intervenida y transformada en imagen de Gloria, para Hermandad del Císter de Córdoba (1976); Nuestro Padre Jesús de la Sangre en el desprecio de pueblo, de la Hermandad del Císter de Córdoba (1978); o la imagen de San Juan Evangelista de Las Penas de Santiago de Córdoba (1979).
El 26 de abril de 2003 el Consejo de Hermandades y el ayuntamiento de Carmona descubrieron un azulejo conmemorativo en la calle Pedro I de esta localidad, el lugar donde nació. El día 27 de abril de 2008, en el veinticinco aniversario de su muerte, se trasladaron sus restos mortales desde el cementerio San Teodomiro de Carmona, hasta la capilla de San Francisco, sede de la Hermandad de la Quinta Angustia, a la que perteneció y para la que talló el grupo escultórico del misterio del Sagrado Descendimiento.
Fuente documental: La Hornacina





