El Redil Eucarístico de la Divina Pastora de Capuchinos continúa profundizando en la estética dieciochesca y decimonónica con la que su equipo de priostía viene orientando cada altar de cultos que preside la imagen letífica. Con motivo del triduo consagrado en su honor, la corporación ha vuelto a dar muestras de ello. En esta ocasión ha sido a través de la recuperación de un curioso y personal altar desarrollado en el siglo XVIII que está aún presente en hermandades tan señeras como la Divina Pastora de Cantillana y que probablemente también fuese utilizado en Córdoba en épocas pretéritas.
Lentisco, madroño, margaritas, trigo y claveles componen el llamativo exorno floral que evoca un monte como el que Fray Isidoro de Sevilla tuvo en su visión de la Santísima Virgen, germen de la devoción pastoreña que hoy se reparte por el mundo entero.
Además, la corporación ha querido tener un emotivo gesto con Fray Ricardo de Córdoba, director espiritual del redil, ingresado como es sobradamente conocido, ya que la virgen lleva en su regazo un rosario del capuchino. Las intenciones de los cultos se ofrecen por su salud.










