Córdoba, Portada

Martín Mena crea un fascinante cartel plagado de simbología, protagonizado por Jesús de la Sangre, para la Semana Santa de Córdoba de 2021

Martín Mena refleja la religiosidad popular de Córdoba a través del corazón de los cordobeses

El salón de actos del Palacio Episcopal de Córdoba ha sido el perfecto escenario para desvelar la última joya del pintor Juan Miguel Martín Mena, el cuadro anunciador de la Semana Santa de Córdoba del 2021. Una joya fascinante, cuajada de detalles y simbolismo que protagoniza una de las imágenes cristíferas más impresionantes, desde el punto de vista estético, de cuantas componen la Córdoba cofrade, Nuestro Padre Jesús de la Sangre, el impresionante Cautivo que gubiase el imaginero carmonense Antonio Eslava Rubio, bendecido el 12 de marzo de 1978.

Un cartel espectacular, inolvidable, lleno de una luminosidad que lo envuelve todo, indiscutiblemente necesaria en los tiempos que corren, y en el que la advocación de la imagen se multiplica en toda la extensión del cartel con distintos corazones cargados de una intensa simbología. Martín Mena ha dispuesto un esquema compositivo en forma de rombo que ocupa la figura central, Nuestro Padre Jesús de la Sangre, protagonista absoluto de la composición. A su alrededor se funden diferentes planos a través de veladuras y superposiciones de papel a modo de collage. La paleta de colores elegida por el autor se sitúan tonos cálidos predominando los tonos ocres y rojizos característicos del monumento principal de la ciudad, la Mezquita Catedral.

Cartel Semana Santa de Córdoba 2021

Técnicamente, la obra ha sido realizada con técnicas mixtas utilizando grafito, bolígrafo, acrílico y acuarela sobre un papel de algodón encolado a tabla conformando un cuadro de 75 cm de ancho por 1 metro y 40 cm de alto. En el centro de la escena, Nuestro Padre Jesús de la Sangre, el impresionante Cautivo de la Hermandad del Císter. Una imagen cuya estética encaja a la perfección con el mensaje que Martín Mena ha querido trasladar con su obra, en la que el Señor se presenta con actitud humilde pero al mismo tiempo como Rey, evidenciando su gran poder, pese a presentar las manos atadas, y su mirada serena como consuelo de la humanidad.

La simbología que contiene la obra, se distribuye en los múltiples detalles que la componen. Desde las letras que conforman la palabra de la ciudad, Córdoba, que contienen detalles de algunos de los templos donde se desarrollará la peculiar Semana Santa de 2021, que se celebrará de puertas para dentro en el interior de las iglesias y capillas. Así, en las letras se pueden apreciar los icónicos arcos bicolor de la Mezquita Catedral, los rosetones góticos mudéjar de las iglesias fernandinas de San Lorenzo y San Pablo, las abigarradas yeserías barrocas de San Agustín y la reja del paso de piedra que siempre está montado en el corazón de Córdoba, el del Cristo de los Faroles, en Capuchinos.

Pero Martín Mena no ha limitado la simbología a la concepción de la obra sino a su propia ejecución. «Es un cartel para los cordobeses hecho por cordobeses», ha afirmado en su discurso. Y es que, en su obra, el autor ha sanado los miles de corazones rotos por la pandemia y por el oscuro futuro que en los últimos meses se cernía sobre las salidas procesionales. «Corazones rotos que teníamos que remendar y pegar entre todos los cofrades para encontrar la verdadera esencia de la Semana Santa», ha subrayado.

Estos corazones se materializaron en trozos de papel que Martín Mena hizo llegar por correo a su mano derecha en esta empresa, Rafael Cuevas, presentador del cartelista en el acto de hoy, «mi cómplice, mi asesor y el pilar más fuerte que he tenido en esta encomienda», ha desvelado Martín Mena. Cuevas se encargó de repartir estos corazones por toda la ciudad para que recogiera el sentimiento de los cordobeses que han abierto su alma para formar parte de esta obra para la posteridad.

En la obra está el corazón de Víctor Guerrero, enfermero de la UCI del hospital Reina Sofía y devoto de la Virgen de los Dolores, testigo de lo que se está viviendo desde hace ya un año. Escrita de puño y letra el compositor cordobés Rafael Wals, está la partitura de «Saeta cordobesa», marcha icónica de la Córdoba cofrade, «en compás de espera como lo están los ecos del pregón que aún no ha dado Rafael Fernández«. Y está el dibujo de Valeria y Victoria Doctor, o la frase de doña Lola, «una cordobesa que lleva años viviendo en Sevilla y que no dudo en pararme por la calle para decirme que ojalá el año que viene pueda ver los preciosos pasos de su añorada Córdoba».

Y está el corazón de todos los artesanos que ven peligrar su futuro, los pedidos de flores que no se llegaron a materializar, la cera que no se podrá derretir, la obra incalculable de bordadores y orfebres y del resto de oficios que viven de la Semana Santa muchos de los cuales cierran ahora sus puertas sin saber si algún día volverán a abrirlas. Y las palabras de aliento «en esta dura y larga chicotá» del capataz de San Rafael, Ángel Carrero, y las de Fernando Morillo Velarde, quien mano a mano de Fray Ricardo de Córdoba, -con quien Martín Mena mantuvo largas conversaciones sobre arte, diseño y pintura y quien el artista ha querido recordar de manera especial- fueron germen intelectual y estético de la Hermandad del Císter cuyo titular preside el cartel de la Semana Santa de Córdoba de 2021. Y hasta la receta de Dory, madre de Martín Mena, de cuna cordobesa que aún recuerda el sabor a Semana Santa que tenía el pastel cordobés que hacía su tía María». Detalles que subliman la obra.

Y entre todos los corazones, uno que sobresale con importancia capital, el Sagrado Corazón de Jesús, que «se alza triunfante y resplandeciente», coprotagonista de la obra, a quien desde hace siglos el orbe cristiano se ha encomendado para pedir su intercesión en tiempos de plagas, pandemias, guerras y penurias. Sagrado Corazón de Jesús, «escudo protector verdadera devoción en mi familia y a la que mi abuela paterna desde bien pequeño me enseñó a acudir para protegerme de cualquier mal», ha explicado el artista, que, con toda intención, se ve envuelto de las palabras Semana Santa. Finalmente, la obra se completa con un homenaje a las almas que se ha llevado la pandemia, representadas en cada una de las velas que culminan la obra. «Oraciones encendidas de amor que derramáis con fervor a los pies del que aquí todo lo puede, San Rafael, patrón y custodio de esta bendita ciudad», ha precisado.

Elementos que conforman una auténtica joya, con una simbología sublime, y un significado sobresaliente, único e irrepetible, que ya forma parte del maravilloso rosario de tesoros con que la ciudad de Córdoba se ha venido dotando en los últimos años por obra y gracia de los mejores artistas del actual panorama de la cartelería cofrade. Una elección plenamente acertada por obra y gracia del buen hacer de la Agrupación de Cofradías, y en particular de Sarai Herrera, auténtica responsable de unos años marcados, sin lugar a dudas, por el éxito irrefutable y el triunfo incontestable. Un éxito del que Juan Miguel Martín Mena ya forma parte para siempre.