Así es la nueva diadema de la Virgen de la Victoria

Gota a gota, como se derrama la cera en una candelería, se va cuajando la historia de las devociones que paulatinamente van ocupando el hueco que les corresponde en el futuro de la Córdoba Cofrade en el afán de rendir pleitesía al Divino Salvador y a su Bendita Madre. Caminando por este sendero de sueños el Grupo de Devotos de María Santísima de la Victoria ha desgranado una nueva cuenta del rosario de emociones cumplidas que viene materializando alrededor de la dolorosa de Antonio Labrador este sábado 16 de septiembre, fecha en la que se bendecido y dotado a la Virgen del Parque Azahara de una nueva diadema. Un estreno que ha coincidido con otro que ya engrosa el patrimonio inmaterial asociado a la dolorosa, una salve compuesta en su honor por Rafael González Ríos que también ha sido estrenada.

 

Hace apenas cuatro meses, el pasado 20 de mayo se convirtió en una jornada que añadir a ese pequeño rosario de recuerdos que configuran el patrimonio inmaterial de los Devotos de María Santísima de la Victoria. Ocurrió en la Iglesia de Santa Beatriz de Silva, donde tuvo lugar una Sagrada Eucaristía con la que se conmemoró el primer aniversario de la solemne bendición de la imagen que realizase el imaginero Antonio Labrador Jiménez, María Santísima de la Victoria.

De este modo se recordaba una cita trascendental grabada a fuego en el corazón de estos hombres y mujeres que alimentan día a día la intensa devoción en torno a la Madre de Dios representada en la figura de María Santísima de la Victoria. Una imagen para cuya hechura el propio Antonio Labrador Jiménez señalaba que “siempre es todo un reto representar a la Madre de Dios; y más, si cabe, para la ciudad de Córdoba, donde hay tan grandísima escuela de imaginería”. Una ciudad que ya goza de otras otras del artista y que inspiró una más que notoria reproducción de Nuestro Padre Jesús del Silencio.

Año y medio después, la Virgen de la Victoria se muestra ante el pueblo de Córdoba como una poderosa llamada a la oración continua y a la búsqueda de la Verdad a través de la senda marcada por la Palabra de su hijo, de acuerdo con el deseo del propio Labrador Jiménez que precisaba a este medio que “con este trabajo me propuse concebir una dolorosa que impactara; que a la par que gira y nos clava su mirada para recapacitar por nuestros actos, nos transmitiera el amor, la comprensión y el consuelo que sólo una madre es capaz de proporcionar”. Un objetivo que quedó suficientemente cumplido como evidencia la paulatina expansión que la semilla de fe en torno a la Virgen de la Victoria se van produciendo en el seno de la ciudad de San Rafael y que ahora tienen ante sí una nueva ilusión.