Así fue el encuentro de la Hermandad de Rocío de Córdoba y la Reina de Doñana

Mágico, sublime, íntimo y sin embargo multitudinario… un suspiro que se difumina en un abrir y cerrar de ojos y todo un mundo para la fe del rociero. Todo un año arrancando hojas en el calendario para volver a encontrarse cara a cara con la Madre de Dios, en el preciso momento en que te mira a los ojos y te habla, y te pregunta por tus problemas e inquietudes y sientes que se apacigua la tempestad, en ese instante imperecedero en el que la Virgen acaricia las almas y éstas se alimentan del maná de su mirada. Un encuentro que cada año, se convierte en único e irrepetible, como irrepetible es el latido que se acompasa con la cadencia del oleaje sobre el que navega. Un instante en el que se detiene el tiempo para volver a girar solamente por Ella. Así, exactamente así ha sido el encuentro entre la Hermandad de Rocío de Córdoba y la Reina de Doñana…