El Señor de la Caridad ya recibe a sus fieles y devotos en su Solemne Quinario tras la profunda restauración a la que ha sido sometido por parte de los Talleres Regespa que dirigen y gestionan Enrique Ortega y Rosa Cabello, de cara al perfeccionar el estado de conservación de la Sagrada Imagen, que goza de un valor artístico y devocional incalculable. Este martes tras la misa del primer día del Solemne Quinario, Enrique Ortega ha ofrecido una ponencia sobre el proceso de la restauración que comenzara el 11 de abril del pasado año.
Ortega ha explicado que antes de proceder a los trabajos de la restauración, se midieron las vibraciones que se producían durante una chicotá en su Estación de Penitencia y los daños que derivaban del movimiento, así como se realizó un análisis de la temperatura y humedad, detectándose picos de esta última por encima de la normalidad, y la imagen fue sometida a radiación ultravioleta.
Una vez analizados los datos, se procedieron a iniciar unas labores en las que apreciaron el delicado estado de conservación en el que estaba. En este sentido el restaurador ha precisado que la policromía comenzaba a cuartearse y a levantarse, llegando a encontrarse cinco capas y zonas donde se conservaba la policromía original de la talla. Durante la intervención se han encontrado elementos metálicos -tornillos- que unen partes interiores del ensamblaje la imagen.
Tras el proceso de desinsectación por anoxia para evitar el ataque de cualquier tipo de insecto, larva o huevo, se desmontaron los miembros superiores a los cuales se quitaron los tornillos y en el que se apreciaba un ennegrecimiento en sus manos que había que subsanar. Cabe destacar que las manos se hallaban muy enegrecidas y deterioradas.
Se ha procedido a la limpieza y fijación de la policromía mediante lupas y bisturís microscópicos empleando su destreza y delicadeza para conseguir el resultado deseado y devolver al Señor de la Caridad a un estado óptimo. En el estucado, se tuvo que realizar la reposición de parte del mismo dada la pérdida que presentaba y su reintegración cromática.
Se trata sin duda de una de las restauraciones más profundas que se han vivido en Córdoba así como una gran ponencia que ha reunido a numerosos fieles en la capilla de la Caridad. Un acierto sin paliativos tanto en la elección de los responsables del proceso, como en la explicación del mismo, con luz y taquígrafos. Todo un lujo.
Adrián Martín/Pachi Giraldo














































