La vara del pertiguero, 💙 Opinión

Ave María

Si el Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas abría las puertas de noviembre, ha sido su Madre este sábado quien ha clausurado el mes y el tiempo litúrgico que llevamos viviendo desde hace semanas. Privilegios de una reina que, como mortal criatura, no tiene a nadie que le rivalice. Nuestra Señora, Madre de Dios por la divina Providencia y en sus tristezas por el singular papel que le otorgaron en la historia de la Salvación, firmará el colofón de un año que va tocando a arrebato desde hace solo unos días.

Podrá parecer exagerada la afirmación anterior, pero no cabe duda de que el tiempo se retuerce en una frenética carrera, quizás propiciada por nosotros mismos, que tiene como fin la llegada del nuevo año y la celebración de una Semana Santa plena. Practicamos hoy más que nunca aquel viejo tópico del carpe diem, no vaya a ser que otra vez nos veamos enclaustrados sin quererlo. Evitamos desaprovechar cualquier instante que nos permita sacar los pasos a la calle, sea por lo que sea. Es una postura muy humana, aunque a veces nos cueste comprenderla.

En cualquier caso, otro fin de semana más las calles cordobesas han podido disfrutar de la silueta de la nueva Eva coronada de estrellas, suspendida por la luna y marcada por un corazón doloroso y arrebatado. María ha presidido un rosario dirigido al Padre, por el Hijo, en el Espíritu, manifestando así nuestra fe cristiana por las calles aledañas a la parroquia de San Lorenzo. No hay mayor resonancia pública que la producida por el eco de las voces de los hermanos recitando avemarías y cantando las estrofas del Stabat Mater, ni escenas más emotivas que las de los penitentes portando sus faroles para alumbrar el camino de las almas hacia Nuestra Señora. En lo sencillo, aun recubierto de boato, se esconde la misma gloria.

¡Qué importante es el rosario y qué poco lo rezamos! Al menos se reza poco de forma general. Leí hace tiempo, aunque no recuerdo donde, un breve artículo en que un padre dominico disertaba acerca de los rasgos formales y estilísticos de las oraciones del rosario. Entre las ideas que señalaba, me marcó mucho la consideración que hizo del avemaría. En síntesis, destacaba el carácter conversacional de la oración: la primera parte son las palabras que dijo Dios a María, mientras que la segunda es la respuesta-súplica de la Iglesia a la palabra de Dios. Todo eso en unas cuantas líneas que repetimos sin cesar y que pocas veces meditamos. Como el padrenuestro, aunque en esto el delito de desidia es mucho mayor.

Tengo que concluir ya estas líneas, más por obligación que por gusto. Este rosario ponía fin al Tiempo Ordinario y prepara los corazones para el Adviento, un lapso de meditación y preparación tan fundamental como cualquier Cuaresma. Además, es un rosario que finaliza los cultos especiales, que no únicos, en memoria de los santos y los difuntos. Y, por si fuera poco, es una nueva oportunidad de hacer hermandad a través del regalo más maravilloso que el mismo Dios nos pudo hacer: su Santísima Madre.
¿Hace falta aducir más razones?…

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup