Estimado, amable y fiel lector. Cómo me gusta tomarle el pulso a la ciudad cuando los rocieros toman la autovía para encontrarse con la reina de las Marismas, y qué depresión me entra cuando vuelvo a ver su silueta en los caminos de regreso a Sevilla.
Con el retorno de las hermandades filiales el foco informativo se centra nuevamente en la capital andaluza, pues serán cuatro las procesiones de gloria que endulzarán las tardes preestivales del ansioso capillita: El Sagrado Corazón de Nervión, la Virgen de la Candelaria Madre de Dios, San Antonio de Padua en Torreblanca y Nuestra Señora de Araceli.
Y además, por si fuera poco, hay tiempo para las restauraciones. El médico de la Esperanza, Francisco Arquillo, ha llevado a su equipo hasta la basílica para pasar revista a los tres titulares macarenos.
El Señor de la Sentencia y la Virgen del Rosario fueron retirados del culto esta semana (lunes y martes respectivamente), y regresarán este fin de semana a sus altares.
Será la prueba de fuego para intuir lo que pasará a partir del lunes con nuestra rosa de oro, la Esperanza Macarena.
La Señora del arco estará 5 días fuera del camarín pero en las dependencias de la hermandad, para someterse a una intervención en la que se harán pruebas a la imagen como un TAC, el cual ya ha sido realizado al Señor de la Sentencia y a la Virgen del Rosario.
La cuestión no es, a día de hoy, el estado de la talla antes de la actuación de Arquillo, sino cómo regresará la Virgen tras estos trabajos.
Les explico. Son ya unos cuantos años en los que se escuchan voces en contra de la última restauración de la Macarena, realizada en 2013 por el mismo experto, el cual también había realizado la de los años 80 del pasado siglo.
El propio imaginero Luis Álvarez Duarte, que en paz descanse, ya indicó que ese último remozado de la bendita imagen no fue acertado por diversos detalles, como los brillos que presentaba la Virgen o el breve espacio de tiempo que duró la intervención, tan solo unos días.
A ello se sumó el prolongado y preocupante oscurecimiento de la Esperanza, al cual restó importancia la propia junta de gobierno de Fernández Cabrero, el actual hermano mayor.
Finalmente, en los últimos meses, se reconoció que la Virgen se había oscurecido tras copar titulares en los sitios web de distintos medios digitales.
Y en este proceso restaurador, se pretende devolver a la Virgen sus tradicionales pestañas, las mismas que le dulcificaban la mirada, a diferencia de las actuales que muestran unos rasgos faciales más duros.
Ante esta perspectiva, el debate está en si el maestro Francisco Arquillo es hoy en día el profesional más idóneo para esta importantísima tarea, o por el contrario la directiva macarena debería valorar ya opciones como el IAPH, la institución restauradora pública de Andalucía, que tantos y tan buenos trabajos ha realizado en las últimas décadas con tallas de la envergadura de la Virgen del Valle o el Cristo de la Expiración de la Hermandad del Museo.
Tendremos que esperar la reposición al culto de la Virgen más universal de Sevilla para salir de dudas.
Hasta entonces, admirado lector, le deseo una fantástica semana.





