El lunes se cumplirán 135 años de la encíclica “Rerum Novarum” del Papa León XIII, la cual revolucionó su tiempo con la defensa del trabajador en pleno auge del movimiento Obrero. Hoy, su sucesor León XIV busca el mismo efecto con “Magnifica Humanitas”, su llamamiento por el cuidado de las personas en la era digital.
Estimado, amable y fiel lector, qué alegría encontrarnos una semana más en estas líneas. Como anunciaba en el preludio, hoy dedicamos nuestra atalaya del viernes al Santo Padre, quien con un movimiento magistral propio del mejor jugador de ajedrez, publicará su primera carta pastoral con una invitación clara a despertar conciencias.
León XIV dedica este trabajo literario a la dignidad, la capacidad de trabajo y la entrega del ser humano en un momento en el que cada vez se diluye más la mano de obra personal al sustituirla por máquinas que hacen lo mismo sin cobrar un sueldo.
Se trata de una situación cada vez más común que también afecta a la iglesia y, cómo no, a las hermandades en su día a día, donde hoy está el trabajo plenamente informatizado y con herramientas en red como “el portal del hermano” que sustituyen parte del trabajo del secretario o administrativo de la corporación.
La gran pregunta es: ¿Llegará la inteligencia artificial a controlar nuestras cofradías? Es probable, y quizás mucho antes de lo que pensamos.
Ya conocemos la existencia de los robots de cocina, los que limpian el suelo, bailan o incluso clasifican cajas en un almacén. Pero de momento, y quién sabe mañana, casi no tienen ningún efecto en las cofradías, algo que sin duda alguna cambiaría para siempre nuestra Semana Santa.
Porque tal vez suene a locura en estos momentos, pero en futuro quién asegura que no habrá una máquina que haga las funciones del Diputado Mayor del Gobierno y el Hermano Mayor. O de las camareras e incluso el vestidor. ¿Qué dirían si su imagen mariana es ataviada por un humanoide? ¿O si estos “amigos inteligentes” son capaces de transportar a un crucificado desde su camarín al suelo?
Esto podría ser el futuro, con sus ventajas e inconvenientes. El papa abre la puerta a dicha posibilidad, y la plantea en el sentido más amplio en una encíclica que seguro no dejará a nadie indiferente.





