Estimado, amable y fiel lector de este humilde servidor que a estas alturas del año ve la luz del túnel… de bolas del parque acuático, el único que se puede soportar contra este calor abrasador.
Suerte que nuestra tierra, Andalucía, rica en devociones y tradiciones, experimenta su final de primavera entre romerías y velá, que refrescan y animan el ambiente pre estival.
Este sábado, sin ir más lejos, es un momento perfecto. En España, Portugal e Italia celebramos a San Antonio de Padua, el religioso de los pobres y justos, de los atribulados, de los engañados y de los eruditos, pues subió a los altares afamado por sus extraordinarios sermones, llegando incluso al pódium máximo de Doctor de la Iglesia.
La comunidad andaluza tiene una arraigada fe a esta figura emblemática del calendario católico, destacando las poblaciones de Jayena (Granada), Alosno (Huelva), El Bosque (Cádiz) y Torrox (Málaga), Nerva (Huelva) o Benamahoma (pedanía de Grazalema, Cádiz).
En todas ellos se celebran peregrinaciones en honor del santo, en las que no falta la procesión de la bendita imagen en andas o incluso carretas con romeros, caballistas y tamborileros.
Tampoco se prescinde de un Patrimonio de la Humanidad como es la convivencia y las tertulias de las familias y vecinos reunidos para conmemorar esta destacada fiesta local. En ella está presente la gastronomía típica de cada zona, con chacina autóctona, guisos y postres como bizcochos, pestiños o bollos en aceite.
San Antonio es, en definitiva, testimonio de nuestro sentir cultural, patrimonial y religioso, aunando costumbres que se heredan de abuelos a nietos durante generaciones.





