Burladero | La vena cofrade cervantina

Estimado, amable y fiel lector, ¡qué larga se me ha hecho la semana! Contaba las horas por reunirnos nuevamente en esta atalaya políticamente incorrecta de la prensa morada.

No sé si has tenido oportunidad de ir al cine a ver la nueva proeza fílmica de Amenábar, “El Cautivo”. Narra las aventuras y desventuras de Miguel de Cervantes y De Cortinas, que no Saavedra, en su etapa de esclavo-prisionero en Argel.

De todos es conocido, y en la película también se hace patente, fue por una parte cristiano y por otro lado residente en Sevilla durante unos quince años, entre 1586 y 1601, siendo incluso encarcelado durante unos meses en la Cárcel Real (ubicada en el actual número 85 de la calle Sierpes).

Y tú, afinado lector, me dirás: ¿A dónde quieres llegar, Legatus? Pues bien, mi curiosidad, expresada a través de este artículo, es conocer si Cervantes tuvo vinculación en algún momento de su estancia en Sevilla con las hermandades que por aquel entonces existían en la ciudad.

Vamos a imaginar, por ejemplo, que Cervantes paraba durante sus largas caminatas en el Convento Casa Grande de San Francisco, visitando a algún amigo fraile franciscano y orando ante el Cristo de la Vera Cruz, talla más antigua de cuantas procesionan.

No sería descabellado teniendo en cuenta que la figura del cura está presente en su obra inmortal, Don Quijote de la Mancha, la cual pudo empezar a escribirse en la mencionada Cárcel Real.

O quién sabe si el preclaro mago de las letras iba a la capilla de los Negritos, o al Silencio, o al Salvador, o a la Catedral a rendir honores a la Virgen de los Reyes.

Sería maravilloso si alguna hermandad se zambullera en su archivo histórico y examinara documento por documento para buscar una reseña, una mención, tal vez una firma… Algo, en definitiva, que confirme que Don Miguel, nuestro eterno Cervantes, fue miembro o al menos devoto de alguna corporación.

Es algo normal y muy común. Recordemos que en la historia de las hermandades encontramos a monarcas, escritores, pintores, escultores o nobles que desde la Edad Media hasta nuestros días formaron parte de nuestras cofradías.

Yo, por si las moscas, dejo esta sugerencia histórica para quien la quiera recoger, y quizás podamos entre todos arrojar luz sobre Cervantes y las hermandades.