Estimado, amable y fiel lector. Feliz Año del Señor 2025. Hace escasos quince días estábamos entonando a voz en grito el I want all for Christmas is you de nuestra prima hermana Mariah Carey, y ahora soñamos con ver la espalda a Baltasar para empezar a quemar las primeras pastillas de incienso.
Aunque bien es cierto, que la actualidad cofrade no deja espacio al descanso y nos ha dejado una avalancha de noticias esta semana, gran parte de ellas trágicas como los fallecimientos del mítico fotógrafo Jesús Martín Cartaya, el grandísimo orfebre Juan Borrero o el abogado macareno y soleano Antonio Álvarez-Dardet que abanderó como un campeón la lucha contra el cáncer en un auténtico ejemplo de optimismo y voluntad.
Y en la cara amable y alegre de la moneda hay que mencionar el histórico adelanto de la Cabalgata al 4 de enero, algo que no ha pasado nunca en sus 107 años de existencia; y ese detalle crucero que ha tenido el Rey Melchor, encarnado por el médico Fernando De la Portilla, que ha entregado hace un ratillo al Heraldo las cartas de los niños y niñas de Sevilla guardadas en una antigua bolsa de carbonero de la Vera Cruz.
Pero déjame soñar, mi querido lector, y retrotraerme unos minutos a Nochevieja. Por cierto, ¿Cómo la viviste? ¿te comiste las 12 uvas? ¿O has optado como yo por doce cachitos de torrija?
Te pregunto esto en la confianza que tú y yo hemos establecido en nuestro encuentro semanal, que por cierto está entre lo más leído de la página, algo que te agradezco de todo corazón.
Como decía, yo me evado en mis mundos de yupi con esas retransmisiones en directo de las cadenas generalistas desde la Puerta del Sol y puntos remotos de la geografía española.
Y en ese momento, viendo a la Pedroche con su traje de leche materna, fue inevitable imaginarme: ¿Cómo darían las campanadas los celebrities cofrades de la ciudad?
Sueño por ejemplo con esas uvas de nuestro Angelito coronaciones, aplaudiendo en cada pooom, pooom, pooom… y enchufando en el televisor sus últimas doce vírgenes coronadas.
O con las campanadas del delegado de hermandades, Marcelino Manzano con trocitos de roscón de Reyes, mirando fijamente al espectador con el bigotillo lleno de nata exclamando: ¡Cómo me estoy poniendo, canijo!
Pero te confieso que mi ilusión sería que los hermanos mayores, en su adaptación total a las nuevas tecnologías, hicieran un directo desde las respectivas cuentas de sus cofradías.
¿Imaginan a Fernández Cabrero desde el salón de su casa? Diría seguro algo así como: “Hermano y hermana Macarenos, en este 2025 id a ver a la Virgen de la Esperanza, tomaros una cerveza y fumaos un Malboro”, rememorando su conocido discurso antes de ganar las últimas elecciones.
O Sergio Sopeña, Hermano Mayor de la Esperanza de Triana, que estrenaría el nuevo año fundiéndose en un abrazo con Fran Rivera, vestido de costalero para la ocasión y anunciando que tocará palo en el misterio de las Tres Caídas. No me nieguen que sería un momentazo como pocos.
Por no hablar del outfit o modelito que usarían para la ocasión. ¿Llevarían el traje y la vara dorada? ¿Optarían por un look casual de vaqueros claros y chaqueta campera? ¿O directamente se lanzarían a aparecer ante sus followers con el pijama, el batín y las babuchas?
Qué estampa, qué poderío. Esto sí que serían unas buenas campanadas y no las de la vaquita del corazón, que ya le vale a “los revueltos” de Televisión Española.
Pero si me tengo que quedar con unas campanadas memorables, yo elijo dos: Las de Santa Marta cuando llega el misterio a la Plaza de San Andrés el Lunes Santo; y las del Gran Poder antes del comienzo del primer quinario de estos doce meses que está por escribir.
Te deseo, mi apreciado lector, una buena semana y mejores Reyes. El próximo viernes abrimos juntos los regalos.





