Estimado, amable y fiel lector. Nos volvemos a encontrar una semana más, en la que lo más interesante que ha ocurrido es el anuncio de la fecha del traslado de los Javieres al Sagrado Corazón.
No sé cuál es tu sensación, pero a un servidor la información cofrade cada vez le parece más aburrida y monótona. Con lo animado que sería una affaire o, dicho de otro modo, un rollete del hermano mayor con la camarera que nos diera algo de salseo.
Y sin embargo nada de nada, en esta bendita ciudad todos van con el culo apretado, dos kilos de gomina y esa mirada seria e imperturbable de quien desea imitar a Kevin Costner en “El Guardaespaldas” y se queda en ayudante de sepulturero del cementerio de San Fernando.
Por eso, he mezclado mi imaginación con el ansia gastronómica que me caracteriza, imaginando cuál sería el plato definitorio de cada hermandad. Y atención, el resultado es una catarsis culinaria propia de varias estrellas Michelín.
Por ejemplo, tenemos a Los Panaderos en la calle Orfila, que como no puede ser de otra manera tendría unas migas con su loganiza y sus ajos como delicia de la casa.
O La Macarena, la corporación más internacional y numerosa de nuestra Semana Santa, que para alimentar a las legiones romanas que escoltan al misterio de la Sentencia podrían decantarse por una paella mixta, con sus langostinos y trocitos de pollo adornando el arroz.
Y si hablamos de la Esperanza de la otra orilla del río, no hay duda que el menú se resume en un buen papelón de pescao frito compuesto de adobo, puntillitas, croquetas, pavías de bacalao, calamares y chocos de Huelva.
Y si aún no hemos quedado satisfechos, siempre podremos recurrir a la especialidad del Santo Entierro inspirada en la imagen de la archiconocida Canina. ¿No se lo imaginan? Un buen puchero con su pringá, los garbancitos, las zanahorias y las patatas.
No me digas, amado lector, que no has tenido la imagen mental de las susodichas corporaciones vendiendo sus respectivas delicatessen en las tiendas de recuerdos. Sería un puntazo.
Con esta idea que lanzo desde esta atalaya, Legatus les desea una buena semana y toda la felicidad del mundo mundial.





