Carta de despido

Hace unos días leyendo información en una conocida red social, me crucé por casualidad con una publicación un tanto sorprendente. Lo que me llamó la atención así de repente, fue como de forma clara y concisa una persona señalaba a una formación musical, incluso publicando su escudo. Después de ver esto no me quedaba otra que pinchar para leer el contenido de la misma, máxime cuando la banda señalada me es familiar.

En el contenido de la publicación realizada por esta persona, la chica se quejaba sobre las formas y los motivos por los que había sido expulsada de su banda. Según redactaba, fue expulsada por faltar a uno de los compromisos de su formación en Semana Santa para salir en una de las hermandades más conocidas de su pueblo, además en la publicación adjuntaba una captura de pantalla de una conocida app de mensajería. Como es normal, la publicación hizo que un reguero de mensajes comenzara a llegar a esta misma. Unos la defendían y dejaban a la banda y dirección por los suelos y otros apoyando a la banda y argumentando los motivos de su expulsión, dejando en mal lugar a la ya excomponente. Para no liar mucho la cosa, en resumidas cuentas y no habiendo ofrecido la banda ninguna información pública, por lo que se podía entender, la chica no fue expulsada sólo por la falta en Semana Santa, si no por que además era asidua a faltar a los ensayos o bien no cumplir las reglas y normas cuando sí acudía. La excomponente argumentaba que había dado muchos años de su vida por y para la banda, llegando a dejar asuntos personales para acudir a los ensayos y habiendo llegado a salir incluso enferma en Semana Santa.

Uno que lleva ya muchos años en esto, ha visto de todo, incluido casos así. Sin ponerme en el lado de ninguna de las dos partes, cuando pasan los años vas percibiendo estas cosas de otra manera. Pasa que hay gente que quiere vivir de la renta en una banda, que hace mención a todo lo que hizo por ella para así permitirse ciertos lujos y faltas y aún así exigir que no se le expulse por no cumplir las normas. Esto está bien, pero si esos lujos y faltas están justificadas, (trabajo, estudios, salud), otro ocio, incluso un día puede pasar que no te apetece ensayar, o que por problemas varios faltes unas semanas. Todo esto se puede permitir si tienes una regularidad en los ensayos, te comportas y cumples las normas de la misa. Lo que no puede ser es que por el pasado ya se quiera vivir a cuerpo de rey en la banda, faltar sin motivos y cuando se va, hacer lo que se quiera.

Por este lado pienso que tiene que ir la forma de actuar de las bandas en estos casos. Hay que tener en cuenta estos factores a la hora de valorar si se debe expulsar o no a un/a componente que desde un número de años considerable ha estado al pié del cañón en la banda (y sin favoritismos), máxime cuando la formación pasó malos momentos y sus componentes la sacaron adelante. Especialmente esto se acentúa cuando hablamos de una banda humilde. Una banda de primer nivel lo tiene fácil, si se van o expulsan a veinte, tiene otros veinte deseando entrar de igual o mejor calidad que los que se han ido. Todos estos factores son importantes a la hora de tomar una decisión. Yo tengo una premisa que siempre procuro recordar, las bandas son de los músicos, no solo de los que la dirigen.