Cruz de guía, 💙 Opinión

Certificado Cofrade

Certificado Cofrade: dícese de aquel documento que acredita el carácter inherentemente cofrade de la persona propietaria del mismo y que distingue entre aquella que lo es por devoción y aquel que lo es por afición.

¿Se imaginan que cada vez que quisiéramos participar en nuestra Estación de Penitencia tuviéramos que entregar este tipo de documento que te acredite como cofrade adecuado para realizar una protestación pública de Fe? ¿Se imaginan que nuestras Hermandades y Cofradías tuvieran que penetrar en nuestra privacidad para saber el motivo de por qué decidimos salir en una procesión? Pues es lo mismo que lo que quieren imponer nuestros políticos para acceder a cualquier local de ocio nocturno y muy previsiblemente al resto, una vez normalizado el documento. Inmiscuirse en el historial clínico de una persona es la última jugarreta que la Junta de Andalucía que quería patentar contra la protección de datos y que muchas Hermandades han visto como solución para paliar las ansias de volver a las trabajaderas lo antes posible.

En el ámbito cofrade, ya en algunas tertulias se ha empezado a murmurar sobre la posibilidad de solicitar el Certificado Covid, sobre todo, en los puestos más susceptibles de infección, como son los costaleros o cargadores, debido al nulo espacio que existe entre portador y portador debajo de los pasos. Pues bien, el documento en sí permitiría acceder al paso a los costaleros o cargadores vacunados contra la enfermedad o que se hubieran sometido a una prueba PCR 72 horas antes de cada ensayo o salida procesional. Visto a simple vista se puede decir que es algo insignificante y colmado de sentido, pero el problema va más allá de esto.

Pues bien, es una obviedad decir que el hecho de haberse inoculado el antiviral no te exime de contraer el virus lo cual colisiona frontalmente con el efecto que desea provocar este certificado, que acreditaría a la persona como apta para portar un paso únicamente con la confirmación de persona vacunada contra la Covid 19.

Otro de los problemas importantes atañería a aquellos hermanos que hubiesen decidido no inyectarse la vacuna. algo que provocaría un sentimiento de discriminación arbitraria hacia esos cofrades y que podría dañar los cimientos de la Cofradía debido a la confrontación de esas personas contra tal medida que, como he relatado, no libra al individuo de infectarse, por no hablar del derecho que ampara a esas personas en su deseo de elegir si inocularse o no la vacuna.

Otro de los grandes contratiempos sería la profunda desavenencia que provocaría este hecho en ciudades y pueblos, mayoritariamente de la zona oriental de Andalucía, que ya de por sí cuentan con problemas de escasez de personas en las cuadrillas de portadores, en el momento que esto se haga factible y en el caso de que el grupo no poseedor del certificado sea copioso y reticente, recordemos en su derecho, a proceder a inocularse la vacuna.

Se trata de un proceso infructuoso que falla en su propia naturaleza y que mucha gente cree la solución al retorno de la antigua normalidad y, por ende, de la Semana Santa como la concebimos y que podría provocar más problemas, aún si cabe, en el seno de nuestras Hermandades unidos a los quebraderos de cabeza, todavía sin resolver, que tienen entre manos las Corporaciones y que andan bastante lejos de tener una solución tangible.

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