La Chicotá de Nandel, 💙 Opinión

Vuelvo, Humilde y Paciente

Llegado febrero de 2016 decidí parar. Las ilusiones no estaban intactas, ya quizá no se disfrutaba y una losa pesada para mí el tener que escribir cada semana para este medio de noticias, información cofrade, enriquecimiento cristiano… Cada uno puede llamarlo como quiera, pero lo cierto es que ha pasado el tiempo y muchos nos fuimos, quizá cansados, quizá buscando un poco de pausa y reflexión, pero hoy vuelvo con las ilusiones intactas, con ganas de escribir de lo que me guste, o quizá, de lo que menos me guste, pero vuelvo, humilde y paciente.

Han pasado muchas cosas en el mundo cofrade desde que decidiera guardar silencio en las redes sociales sin acercarme cada semana a vosotros con mis artículos de opinión. La vida ha cambiado para algunas personas, sea familiarmente, en lo personal, o en el ámbito laboral. Lo cierto es que primavera a primavera el mundo cofrade también se mueve, han sido varios los cambios que han surgido, y les aseguro, que yo el panorama cofrade lo veo mucho mejor, porque quizá piensen que soy optimista, y si, aciertan de pleno, lo soy, pero creo que también llevo una dosis de realismo en el regazo.

Sin más, les diré que hoy vengo a hablarles de Él, el Humilde y Paciente, que tan reciente queda en nuestras retinas aún para algunos en su salida Extraordinaria, y tan grande nos viene en el corazón el sentimiento a otros, para guardarlo toda una vida, para que nunca nos sintamos solos, para saber que siempre, pase lo que pase, hagamos lo que hagamos, estemos donde estemos, seremos humildes y pacientes costaleros suyos.

Si quedaba alguna duda de cuándo sería, al decidir no volver a salir con el Señor de la Humildad y Paciencia aquella Semana Santa de 2015 ya la duda se ha disipó, pero apunten este pasado 13 de Octubre del año en curso, como la fecha en que sé, que ya toca a otros volver a ser sus pies cada oportunidad que nos de para pasearlo, de ayudarle en su caminar por las calles de esta ciudad, cada vez más bella, que a la par, más entregada a su Humildad, a su Paciencia, a su mirada, a su tacto a la hora de acariciarnos con simplemente, aparecer su rostro al revirar una esquina de calles históricas.

Al verme de nuevo de costalero, rodeado de amigos con los que quizá ya pensé que nunca jamás lo haría, al menos para estar debajo de mi Señor de Capuchinos, los sentimientos eran encontrados a veces, pero bueno, lo importante era que los sentimientos estaban ahí, que nunca se perdieron, se desempolvaron en cada paso que di junto a Él, volviendo a ser su Cirineo o simplemente, caminando a su lado, delante o detrás, pero de nuevo con Él.

Costaleros, historia viva de esa cuadrilla que se forjó con trabajo duro, aquellos que sufrieron debajo muchos años como me tocó a mí hacerlo en los comienzos, pues no era todo oro lo que relucía, pero quizá el más y acorde silencio y recogimiento que nos acogía debajo de sus trabajaderas, el abrazo amigo, la voz de aliento de aquellos hermanos que todo lo podía, bajo la mano y dirección de un autentico portento de sabiduría y artífice de conseguir lo que nunca quizá se hubiera conseguido en la Hermandad.

Si, Juan Berrocal estaba transformando aquella cuadrilla de abnegados costaleros que simplemente querían ser partícipes con un ejercicio físico del amor del Señor, en una cuadrilla de la que se hablaría muchos años, histórica, y vaya si consiguió y despejó cualquier tipo de duda, los años mandan, y ahí está su trabajo. Gracias maestro, pues todos sabes que te lo agradecemos, aunque sea simplemente con el cariño de sentirnos tus hermanos. No cabe mayor reconocimiento que el del amor hacia el que siempre, para muchos, será el Capataz de Humildad y Paciencia.

Han cambiado muchas cosa. El Paso de Misterio cada vez consiguen que se muestre más portentoso, artísticamente más ilustre, y el pellizco de ver allí a nuestro Padre de nuevo comandando su galeón. Un orgullo para los hermanos y atractivo para los cofrades cordobeses,. Eso, nadie puede negarlo, y a sus hermanos nos sale una sonrisa desde el corazón.

Fue una noche donde me abracé y me fundí con muchos antiguos compañeros, antiguos contraguías, y puedo asegurar que hasta creo que vi sonreír a Rafael Almoguera bajo la trabajadera junto a mí, pues ese siempre será su sitio, junto a su hijo, a su familia, y que siempre irá conmigo y con su Madre de la Paz y Esperanza.

No me faltó nada, ni más tiempo ni menos bajo Él, gracias quizá a un querubín que espero lo porte muchísimos años, el querubín Llamas Lardín, el cuál me regaló unos minutos más junto al Señor que yo nunca voy a poder devolverle ni agradecerle lo suficiente, pero que me hizo ver que la llama del compañerismo, el respeto al veterano y el amor entre sus hermanos, para con amor portar al Padre nunca morirán, pase lo que pase. Gracias amigo, y para siempre ya mi hermano de costal.

Tuve momentos románticos, pero sobre todo, me llevo recuerdos que mezclar con recuerdos, ninguno es peor o mejor, pero las lágrimas se antepusieron a todo al pisar los Jardines de la Merced, y ahí me di cuenta que estaba pisando junto a Él un suelo sagrado que durante tantos y tantos años hice bajo unas trabajaderas durante ensayos, en 17 Miércoles Santos, y al mirarlo me despedí en silencio con unas lágrimas y una oración que me salió del alma, de lo más sagrado de mis creencias, pues ya sabía, que siempre lo vería desde allí, desde fuera, mi camino junto a Él, había terminado.

Junto a Él, la Guardia Civil presentaba respetos al que los cuida día a día, para aquellos que nos cuidan día a día, y que desde hoy lunes, tiene un ángel más en el cielo, fruto de la barbarie en Granada de un nuevo asesinato a un Guardia Civil que solamente hacía su trabajo para el buen funcionamiento de nuestras vida, que el Señor de la Humildad y Paciencia lo acoja en su seno y dé fuerzas a su familia.

De la efeméride histórica he leído muchas tonterías, como siempre, bien de cofrades rabiosos o de hermanos que han equivocado el momento para hablar, pues no tocaba, ahora no tocaba hablar de lo que más o menos te gustó de un acto histórico para la Hermandad.

He podido ver opiniones de mucha gente, hasta venida de fuera, que quedó prendada una vez más de algo único, pues único es ver la puesta en escena, el andar y el acompañamiento musical que lleva esta obra de arte en movimiento, y eso a nadie le puede caber en duda.

Desde aquí, y ciñéndome ya un poco más a lo que es un artículo de opinión, si puntualizaría lo siguiente.

Se echó por algunos en falta un cortejo más acorde con los 2000 hermanos con los que la Hermandad de la Paz y Esperanza cuenta, pero por motivos laborales o personales, muchos no pudieron asistir, eso es natural. El número elegido en cuanto a hermanos de cirio fue un total acierto por Manuel Jiménez, el encargado de gestionar tanto la comitiva que acompaña a la Hermandad en cada salida procesional como encargado del trascurrir de la Hermandad en la calle en cada Salida Procesional o acto que lo requiera.

No es trabajo fácil y muchas veces se le ha criticado o puesto en duda, pero el otro día, un acierto de pleno le avala, pues su experiencia dio para pensar que el público pudiese romper por completo un esquema marcado, una opción de más hermanos con cirio, los cuales, ya les digo yo, hubieran acabado lesionados o quemados por algún empujón o mal movimiento.

Los cofrades somos aquellos que cuando algo nos gusta tenemos que estar allí, caiga quien caiga, lo mande quien lo mande y, se oponga quien se oponga. Se vivieron momentos de agonía en calles angostas como el transcurrir del Señor desde Lucano a San Pedro, incluso hasta Puerta Nueva, pues el Misterio no podía andar, no encontraba espacio. Hasta los costaleros tuvieron que, en su momento de buscar agua fresca o un respiro hasta el próximo relevo, ponerse en cordón delante de la presidencia, para que pudiera, ya no transcurrir a una velocidad normal la estación de penitencia, sino, dejar respiro y que dejaran de avasallar a las personas que forjaban el guión procesional.

Esos cofrades, o … También podemos decir, animosos curiosos de un solo de corneta, o seguidores de todo menos lo sagrado, más bien lo cultural, es lo que les hace asomar por algunas salidas procesionales, armando jaleo, sin respetar ni al nazareno, ni al prójimo, ni lo sagrado, ni lo humano.

Porque somos así, y ojo, que no sobra nadie, pero hay que ser realista y si nos dicen veinte veces que no podemos estar en algún sitio, nos lo tomamos como una afrenta a nuestras personas y a la libertad que nos da estar en la calle.

Mi opinión ante lo artístico es sobresaliente y ahí la Hermandad gana con cada salida, ya lo he dicho antes. Que hay cosas que no me gustan y van a peor, pues también es consabido, y hay muchos hermanos que lo compartimos, pero… Son nimiedades ante una efeméride como la vivida el pasado fin de semana. Ya habrá tiempo para comentar, charlar, poner posturas encontradas en colación para llegar a un término medio y solucionarlo, si hay algo que solucionar.

Si nos ceñimos a lo cristiano, a los sentimientos, ya estaríamos en casa y con la baja de hermano bajo el brazo hace años, cuando decidieron los que decidieron que ya no, aquello o no nos pertenecía, o nuestras ideas eran vanas y anticuadas o poco válidas. Como la idea de que el Señor al caer la noche pierde total protagonismo en una obra escultórica que se apaga al caer el sol, que se hace mágica, pero que una túnica con un color blanco hace que el Rey de la Humildad y Paciencia nos refiera quién es el verdaderamente importante, pues no se crean que todos compartimos que un caballo, es quien marca el camino de la cristiandad para sus hermanos.

Todo lo estrenado por el Señor en el ámbito artístico para su Extraordinaria es encomiable, digno de un Rey de Reyes, y los encargados de sus estrenos han acertado de pleno. Lo relacionado con su andar, tanto capataz como cuadrilla, siguen demostrando que son el referente para muchos, y para los que no, quizá sean la antítesis de lo que querrían para el andar de su Señor o su Cristo, pero, para eso cada Hermandad elige un estilo.

En lo musical, solamente agradecer que pudiera ver llorar al hijo de mi ya fallecido “cascarón” que tantos años llevó a mi Señor, y que junto a sus compañeros de la Banda, humilde y trabajadora, de una Hermandad humilde y trabajadora, de un barrio humilde y obrero de la ciudad, pusieron los sones a una salida de ensueño, que yo nunca voy a olvidar, y no solamente porque para mí, quizá sea ya la última junto a Él soñando ser sus pies, sino porque música y paso de misterio fueron uno, y con puro aroma a barrio cordobés.

De los dos lugares marché, tanto de Humildad y Paciencia como de este espacio, pero en la vida, las ilusiones se renuevan, las ganas empujan a volver a hacer lo que te gusta, lo que sientes y lo que te entretiene, pues la vida de uno es eso, ilusiones y alegrías, y si me las quitan o las pierdo, me llevan al mal vivir.

Vuelvo lleno de vida e ilusión, humilde y paciente, con ganas de acercarme cada semana a vosotros para comentar las idas y venidas de lo divino y lo humano, lo cofrade y lo artístico, o simplemente, hablar del tiempo y el gobierno.

En mi vuelta, Nandel, para su chicotá echa de menos a su “Viejo Costal”, pero espero que pronto volvamos a caminar los dos juntos en este medio, hay que dar tiempo al tiempo, el que yo ya no tengo, pues mi vuelta, es para quedarme.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup