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Córdoba

Cientos de condolencias se multiplican por todo el universo cofrade por el fallecimiento de Fray Ricardo de Córdoba

Luto riguroso en Capuchinos de Córdoba y crespón negro en el frontal del palio de los Negritos.

El fallecimiento de Fray Ricardo de Córdoba ha sumido en un profundo dolor a los cofrades de los cuatro puntos cardinales que han recibido el triste desenlace con una mezcla de estupor e incredulidad que a medida que han transcurrido los minutos se ha transformado en lamento. Un lamento que se ha traducido en decenas de muestras de condolencias que se han multiplicado por todo el universo cofrade. Entre las imágenes especialmente significativas, cabe destacar a la Reina de los Ángeles, titular de la cordobesa Hermandad del Císter, ataviada de riguroso luto a manos de Antonio Villar Moreno, amigo íntimo del fallecido y el crespón que luce la Virgen de los Ángeles de la sevillana Hermandad de Los Negritos, en su paso de  palio, camino de la Santa Iglesia Catedral donde este sábado será coronada canónicamente.

También la clase política se ha sumado al duelo. Entre las reacciones más reseñables se encuentra la de Isabel Ambrosio, Alcaldesa de Córdoba, que ha manifestado su «Tristeza por la muerte de Fray Ricardo de Córdoba, artífice de la revolución estética de la Semana Santa cordobesa», o la del candidato por el Partido Popular, José María Bellido, que ha expresado su sentimiento ante la «triste noticia» por el fallecimiento de «Fray Ricardo de Córdoba, figura clave en el mundo cofrade. Una buena persona que deja su impronta en nuestra ciudad». Por contra, el candidato de Izquierda Unida, Pedro García, ha recordado al artista gaditano Juan Carlos Aragón, también fallecido este viernes, mientras que ha guardado un sonrojante silencio por la pérdida del cordobés Fray Ricardo.

Fray Ricardo de Córdoba, nos ha dejado después de debatirse entre la vida y la muerte en los últimos días al no ser capaz de superar los efectos derivados de la taquicardia ventricular, un trastorno del ritmo cardíaco -arritmia- causado por señales eléctricas anormales en las cavidades inferiores del corazón, que sufrió el sábado 4 de mayo y que lo ha mantenido en coma -inducido primero y natural más tarde- en la UCI del Hospital Reina Sofía desde entonces. 

Fray Ricardo de Córdoba, sufrió una indisposición después de celebrar la habitual eucaristía de las diez de la mañana en Capuchinos, tras la cual, y antes de acudir a la misa de once en la Iglesia de los Dolores, comenzó a sentirse mal hasta el punto de desplomarse en el suelo, donde fue encontrado, requiriendo la presencia de una ambulancia que le trasladó al complejo hospitalario. Fray Ricardo estuvo clínicamente muerto en el suelo veinte minutos, hasta que lo encontraron. Tras la intervención del 061 se lo llevaron al Hospital donde le efectuaron un cateterismo. Sólo el marcapasos que llevaba fue capaz de atenuar en cierto modo el golpe manteniendo un hálito de esperanza, envuelto en un océano de oraciones que se ha multiplicado sin descanso, pero que, lamentablemente, ha terminado difuminándose.

Muchos son los sentimientos que despierta el nombre de Ricardo Olmo para sus conocidos, Fray Ricardo de Córdoba para el común de los mortales y Ricardo, a secas para los que aprendimos a quererle como es, como artista integral y como persona, como creador de la innegable evolución patrimonial experimentada por la Semana Santa de Córdoba en el último cuarto del siglo XX, imposible si su figura no hubiese emergido con inusitada fuerza a orillas del Cristo de los Faroles. Sacerdote y fraile Capuchino, nació en Córdoba el 1 de octubre de 1946 en la Puerta del Rincón. Ingresó en la Orden Menor de los Franciscanos en el año 1968 realizando sus estudios eclesiásticos en Antequera. Fue ordenado en Córdoba el 8 de diciembre de 1975 por el obispo José María Cirarda Lachiondo en la iglesia de San Pablo ante al imagen de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada.

Vestidor, diseñador, poeta… un artista multidisciplinar de cuya mano llegaron a Córdoba imágenes marianas y cristíferas, como el Señor del Silencio y cuya impronta marcó para siempre la idiosincrasia de prácticamente todas las hermandades de la ciudad de San Rafael, de una manera u otra. Su legado, no obstante, no se circunscribe a la ciudad de San Rafael, ya que su influencia se ha dejado notar con fuerza en ciudades como Sevilla o Jerez, lugares donde su figura ha gozado siempre de un enorme respeto. Si tuviésemos que acentuar su incuestionable influencia, podríamos hacerlo rememorando muchas de sus obras que cuajan el patrimonio de buena parte de las hermandades de Córdoba y Andalucía. Pero su memoria trasciende de lo meramente artístico ya que su arrolladora personalidad siempre fue una de sus señas irrenunciables de identidad. Una figura insustituible, querida por muchos y admirada por todos, que ya forma parte de la historia inmortal de Córdoba, de Andalucía y de sus cofradías.

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