Si los cofrades, se hubieran tomado tan a pecho, el inundar las redes sociales con publicaciones e historias a favor de la vida como de la Virgen de la Esperanza en cualquiera de sus advocaciones y lugares, otro gallo nos hubiera cantado. Y es que casualmente, mientras algunos celebraban esa Esperanza, esa expectación del parto, esa llegada de la vida, que es Cristo, en otro lugar se aprobaba atentar contra la vida. ¿Qué incongruencia esta, no?
Bueno, realmente, esta actitud de un sector notable del mundo cofrade no sorprende, pues parece ser, que quieren ser cristianos y por ende cofrades a la medida que les interesa, estando llenos de complejos y queriendo hacer del ser hijos de Dios un modelo de tibieza en la sociedad.
Qué tristeza produce ver los pocos palmetazos encima de la mesa, lo poco que se alza la voz para decir no a la eutanasia, pero si ver como son capaces de liar una guerra en redes sociales porque si una imagen tiene un palio o respiraderos en su altar de cultos no genera devoción ¿realmente los cristianos tenemos que aguantar esto? ¿Realmente esta gente es cofrade o son solo bautizados?
La realidad, es que los cofrades comprometidos y coherentes con sus creencias, son criticados, puestos en duda y tachados de trasnochados y rancios, cuando levantan su voz a favor de la vida. Creo, que ser cristiano, es complicado en algunas ocasiones hasta dentro de las juntas de gobierno y en el seno de las corporaciones.
En el día de la Esperanza y en sus vísperas, me hubiera gustado, que ese trending topic, no hubiera sido tanta frasecita de hijos de toda la vida de la Esperanza, sino que hubiera sido de cofrades comprometidos, diciendo Sí a la Vida.
Y como dice el refranero español: “si así está el noviciado, no me quiero ni imaginar al prior” y por lo tanto, si así están los cofrades de base, pues imagínense las juntas de gobierno. Esas brillantes vocalías de comunicación que son capaces de hacer un comunicado oficial para decir que se va renovar el mechero del jefe de tramo pero que no han puesto absolutamente nada del lamentable espectáculo que están viviendo los cristianos de España en estos momentos. Pocas referencias a la defensa de la vida en estos días, poco decir no a la eutanasia, no sea que se nos enfaden algunos cofrades….ya si se enfada Dios nos da igual.
Ser cofrade implica muchas cosas, pero la primera de ellas es ser cristiano y en mi opinión, creo que en estos momentos, los cofrades no estamos dando la batalla en una guerra que es nuestra. Por lo tanto, hay que decirles a los cofrades, que es el momento de remar en la misma dirección sin complejos, haciéndonos notar no porque seamos un fenómeno turístico o cultural, sino porque somos hijos de Dios y sus asuntos, son los nuestros.





