La ciudad ha recibido prematuramente a la primavera esta semana. Ustedes no valoran mucho esto e incluso algunos de ustedes se enfadan con las altas temperaturas tan tempranas. Se nota mucho que no han vivido nunca en una ciudad parecida a mi Leeds natal. Esto es claro. El hecho es que Córdoba está maravillosa, el olor a azahar en algunas calles ya es un pregón adelantado de todo lo que queda por venir y aquí ya se respira semana santa por los cuatro costados. En esta semana idílica algunos cultos han lucido con luz propia.
Incienso: el nivel general de los cultos de las cofradías en estos siete días ha sido, mínimo, de notable alto. Pero sobresale el altar que ha instalado el Prendimiento para el Divino Salvador. La cofradía ha cambiado como de la noche a la mañana en estos cuatro años y se nota en todos los aspectos. Señores, me descubro ante su trabajo. Es de justicia.
Carbón: es muy difícil de explicar quién es el destinatario del lote de carbón de esta semana para el común de los mortales, pero él se va a reconocer perfectamente cuando lea estas líneas, porque nos consta que no nos quita el ojo de encima. El premiado se merece todo el carbón que mis compatriotas utilizaron en la primera revolución industrial como materia prima. Hay gente que está metida en temas de cofradías que se las gasta como si fueran el mismísimo Al Capone. Y así es nuestro amigo. A él no le causa bochorno alguno tirar de amenazas para que su empresa sea la única en el negociado. Funciona comprando a todo el mundo porque se creen con licencia para ello y para más. Y si eso no es suficiente, pasamos a las amenazas. Y, cuando con ellas no basta, no hay problema alguno en ir por detrás a hablar con Fulano para que deje de hablar a Sutano y de contar con Mengano. Caballero, vaya catadura moral tiene usted. Luego muchas sonrisas, mejores palabras y pose angelical. Pero claro, ya aquí no hay Dios que se trague su rollo.





