El viejo costal, 💙 Opinión

Con autentico sabor de viejo barrio

Ahora resulta que nuestra Hermandad del Resucitado, a tenor de un libro de reglas descubierto en la distante ciudad de Bilbao, es una de las más antiguas de la ciudad de Córdoba, sobrepasando los cinco siglos de existencia, concretamente según ya fue publicado en estas mismas páginas, D. Antonio Cantero Muñoz y D. Rafael Frías Marín, tras un fortuito descubrimiento de los estatutos aprobados por la autoridad eclesiástica el día 1 de julio de 1562.

Cinco siglos en el mismo templo de nuestra ciudad, cinco siglos de sabor de viejo barrio, y es que ahora vengo a entender el nombre de la capilla donde son venerados nuestros titulares, tiene algo de profunda razón unir Resurrección y Ánimas del Purgatorio, ya que la segunda de estas dos hermandades fue reforzada por la primera en una fusión programada a petición de la autoridad eclesiástica de la fecha, ya que según parece la primera de ellas estaba a “falta de vida”,  pero lo verdaderamente curioso es que la Hermandad del Resucitado estaba fundada con antelación a esta unión de 1562, en la Ermita de los Santos Mártires sita en la Puerta del Colodro.

Más antigua aún de los cinco siglos, y es aquí donde empezamos a saborear nuestro viejo barrio, ambas unidas, como no podía ser de otra forma, Animas y Resucitado, muerte y vida, cuando menos digno de admiración.

Y es que los antiguos sabían hacer las cosas con cierta inteligencia natural, uniendo lo que se debe de unir y manteniendo lejos lo que se debe de mantener, vuelven a demostrarme que lo extremadamente sencillo, además de sencillo, suele ser extraordinario.

De la Ermita de los Santos Mártires provenía desde su fundación, unida a la Hermandad de Ánimas, todo con una suave naturalidad propia de nuestra ciudad, entró por las puertas de Santa Marina de las Aguas Santas.

Me ha llamado la atención la forma de proteger a los hermanos, ya que la Hermandad tenia las funciones que los gobernantes de la época reusaban, teniendo como la principal de ellas ser una mutua de protección social, cubriendo los gastos del entierro de cada hermano fallecido, y entre todas la que me ha llamado fuertemente la atención es la obligación de permanecer todos los hermanos presentes durante la totalidad del tiempo de los cultos, penalizando la falta de asistencia o el abandono de los mismos con multa de diez maravedíes, salvo expresa autorización de algún miembro de la junta de gobierno. ¿te imaginas cuánto dinero se podría recaudar en la actualidad con este tipo de norma?, ¿sabiamente gobernada o tiranía de la Junta de gobierno?

Y este fortuito descubrimiento nos abrirá las puertas a otros más, ya que sabiendo donde está la punta del ovillo, habrá que recorrer desde ese extremo hasta el otro, y con algo de suerte rellenar los distintos vacíos de la historia, ya que salvo algunas menciones de Ramírez de Arellano y algún libro de asentamiento de hermanos de 1821, y algunos otros, tengo la seguridad de que hay mucho que estudiar sobre esta tradicional y autentica Hermandad con sabor a barrio viejo.

Otra cosa que debería de plantearse la Hermandad a razón de este descubrimiento es la posibilidad de recoger de forma alguna, estos siglos de historia, pagando así su peaje por la durabilidad a lo largo de los tiempos y como no, aceptando y modificando su denominación, o al menos ampliándola para que contenga las profundas raíces de su origen y refleje su recorrido a lo largo de estos siglos de historia, las deudas hay que pagarlas de alguna forma, ¿no creen?

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