Concluye la restauración del Convento de Santa Ana

El tiempo es sin duda un factor clave en todo cuanto nos rodea y, por supuesto, el patrimonio artístico y cultural que las generaciones pasadas nos han ido dejando en herencia a través de los siglos no se mantiene ajeno a su implacable efecto.

Ha sido precisamente esa huella la que se pretendía borrar con la restauración de la fachada del Convento de Santa Ana, que tan imponente se erige en la Calle Ángel de Saavedra desde que fuera construido entre los siglos XVII y XVIII. Con este proceso de rehabilitación se ha conseguido devolver a la fachada y la portada – elaboradas en ladrillo rojo y piedra blanca respectivamente – su esplendor original, haciendo con ello desaparecer el deterioro al que especialmente la humedad las ha tenido sometidas. Además, dicha intervención ha supuesto la implantación de un sistema cuyo objetivo es impedir que las palomas aniden en cualquiera de sus rincones.

Cabe recordar que el céntrico y barroco monasterio fue fundado según la tradición por las Carmelitas Descalzas en el año 1589 aunque fue concretamente gracias a San Juan de la Cruz, quien pretendía continuar con la obra de Santa Teresa, comenzando a levantarse bajo el inestimable amparo del Marqués del Carpio. No obstante, no sería hasta 1710 cuando se concluiría el retablo mayor, perteneciente al entorno los Sánchez de Rueda.

No ha sido esta la primera restauración a la que ha debido enfrentarse el bello Convento de Santa Ana, pues ya en la fecha del 18 de diciembre 1993 se vio asolado por un incendio fortuito que arrasó tristemente tanto retablos como esculturas, hecho que conmovió a buena parte del pueblo cordobés que no titubeó a la hora de promover la necesaria restauración.