La gente no tiene lo que se busca. Ejemplos de ello hay a pares, tanto en el éxito como en el fracaso. Si bien, en determinadas ocasiones, la búsqueda es tan pertinaz que se alcanza el objetivo.
La muestra, lo sucedido o no sucedido entre las hermandades de Los Gitanos, San Pablo, la agrupación musical Virgen de los Reyes y un conocido programa televisivo. Esto sin contar los daños colaterales previos al asunto, que comenzaron con un ataque furibundo, probablemente maleducado, a la banda de La Salud de Córdoba.
Y es que, aunque se negará siempre, La Salud ejercía de saco de boxeo para sacarla de San Pablo. A quien se quería dar puerta realmente, o así lo parece, era a Tres Caídas, pero dar estopa a esa formación sin un perjuicio reputación al grave lo hacía inviable. Pues el fin último era meter a Virgen de los Reyes (VR, para los amigos).
La meta se alcanzó con una cultura del esfuerzo, dicho sea de paso, envidiable. Pero ahí llegó la segunda parte del problema, la ‘x’ de la ecuación. Y, como las matemáticas son exactas, pasó lo que se esperaba, so banda tenía programado un miniconcierto, a modo de auto homenaje, al paso de San Pablo por la basílica de Los Gitanos.
Luego vino la lluvia, el refugio y él consiguiente lío, para soltar que hubo a quien se le negó cobijarse en el l templo del Señor de la Salud. Esto sin olvidar la supuesta polémica previa, consistente en si había o no había saludo.
Llegados a ese punto, la banda en cuestión ya era la protagonista del serial de Netflix y quedaba o sensación de que VR (para los amigos) padecía de una adolescencia no superada, tras ser prescindida de la cofradía de la Madrugada. De hecho, en lugar de preparar un presunto medley de marchas relacionadas con Los Gitanos, bien podrían haber adaptado Mánager de Pereza, que habla de eso, de adolescencia mal asumida.
Lo que ha venido después son sendos comunicados de las dos hermandades afectada, negando la mayor. Y mientras uno tiende a pensar que Los Gitanos se han encontrado el pastel sin encargarlo, en San Pablo se lo han buscado sin necesidad aparente y a VR (para los amigos) tampoco se antoja la mejor publicidad posible. Ahora la protagonista única es la banda y seguirá siendo así.





