Córdoba celebra a su patrona con la primera misa de monseñor Fernández en la Fuensanta

La ciudad vivió este lunes uno de sus días más señalados con la festividad de la Natividad de la Virgen María, ocasión en la que el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, presidió por primera vez la Eucaristía en honor a la Virgen de la Fuensanta, patrona de la capital. La talla regresó al santuario en la tarde del domingo tras su estancia en la Catedral, y en torno a ella se congregaron autoridades civiles y militares, numerosas Hermandades y Cofradías y una multitud de fieles.

El mensaje central: María, esperanza de los creyentes

En su homilía, monseñor Fernández describió el nacimiento humilde de la Virgen como motivo de alegría universal. Subrayó que quienes acudieron al templo lo hicieron con el corazón cargado de “sentimientos y emociones”, llevando consigo preocupaciones que van desde los problemas familiares o laborales hasta la falta de vivienda, la escasez de recursos o la ausencia de paz en la convivencia, tanto doméstica como internacional.

El obispo animó a contemplar a María como “fuente de la Esperanza”, recordando que fue la confianza lo que permitió el cumplimiento del plan de salvación.

Una llamada a recuperar la confianza

El prelado lamentó que en la sociedad actual predomine la desconfianza hacia los diferentes —los que vienen de lejos o los que piensan distinto— e instó a reconstruir la confianza en los entornos más cercanos. La familia, a su juicio, es la primera institución llamada a recuperarla, aunque en la actualidad se halle en una situación de gran fragilidad.

Señaló además la urgencia de aplicar lo que llamó la “medicina de la confianza” para frenar la violencia contra mujeres e infancia, citando las estadísticas que indican que en Andalucía se registra uno de cada cuatro casos de violencia familiar en España.

Crítica a la polarización política

En el terreno público, el obispo denunció que la polarización y el enfrentamiento político parecen imponerse sobre el bien común, dificultando la integración de los más desfavorecidos. Frente a esa dinámica, pidió un fortalecimiento de la confianza y la compasión.

Citando al papa Francisco, advirtió de los efectos de la llamada cultura de la indiferencia, que multiplica las noticias de dolor hasta forjar corazas de insensibilidad. Esta tendencia, dijo, reduce la generosidad social, agravada por los problemas económicos y laborales.

María, sembradora de paz

La homilía concluyó destacando el papel de la Virgen como sembradora de paz. “Si Jesús es nuestra paz, María es la fuente de la que mana esa paz”, proclamó el obispo.

Ante un mundo marcado por enfrentamientos personales, familiares, políticos y sociales, Fernández recordó el sufrimiento causado por la guerra de Ucrania y la masacre en Gaza, conflictos que movilizan a instituciones internacionales y también a la Iglesia bajo el impulso del papa León XIV.

Finalmente, pidió a la Virgen que fortalezca la esperanza de los cordobeses y los anime a ser generosos en la vida diaria, promoviendo ambientes de respeto y concordia en medio de una sociedad necesitada de reconciliación.