Córdoba, 📷 Galerias

Una intensísima tarde en la que el olor a incienso lo ha impregnado todo

Si aquellos que viven con desasosiego la presencia de las cofradías inundando las calles pensaban que con la Magna la «tranquilidad» llegaba a Córdoba, se equivocaban, toda vez que hasta seis hermandades han tomado posesión de la ciudad en una intensísima tarde en la que el olor a incienso lo ha impregnado todo. Desde San Lorenzo a San Basilio, pasando por Capuchinos y San Andrés, cuatro procesiones y dos rosarios vespertinos han acaparado el protagonismo en una jornada que ha concluido con una carrera nocturna que ha detenido el centro de la ciudad aunque probablemente su efecto reciba muchas menos críticas de los de siempre. Curiosa, por cierto, la estampa de la carrera pasando por Colón con los sonidos y la imagen del paso de la Divina Pastora de Capuchinos saliendo de Osario para buscar la calle Burell.

La tarde ha comenzado temprano, al borde de las 18:00, cuando daba comienzo la procesión de la Divina Pastora de Capuchinos que, acompañada brillantemente por la Banda de Música «María Santísima de la Esperanza», ha recorrido el barrio de Capuchinos en una procesión que ha estado cargado de una especial emotividad en virtud de la presencia del recuerdo de Fray Ricardo que lo ha inundado todo. Varios han sido los instantes especialmente memorables, como el paso por la plaza del Císter o la visita al Convento de las Capuchinas. Pero si un momento ha sido especialmente emocionante ha sido la llegada de la Virgen a la casa familiar de Fray Ricardo, enclave en el que la banda ha interpretado «El Cielo de Capuchinos«, la marcha dedicada en su honor compuesta por Jesús Joaquín Espinosa de los Monteros, que fue estrenada el pasado viernes en la Iglesia Conventual del Santo Ángel. Una levantá dedicada a la memoria del añorado capuchino y una hermosa petalada ha añadido altas dosis de emoción a uno de los momentos de la jornada.

Con permiso de la Divina Pastora, San Lorenzo ha aglutinado la mayor parte de los acontecimientos que han preñado la tarde noche del sábado. Allí, la Hermandad de la Entrada Triunfal, popularmente conocida como la Borriquita, ha celebrado un año más la Procesión de María Santísima de la Victoria que, al compás de las notas interpretadas por la Banda de Música «María Inmaculada» de Linares, ha recorrido las calles del barrio, tras salir desde la Parroquia de San Lorenzo algo más tarde de la hora prevista, las 19:30, a resultas de un bautizo que se estaba celebrando en el interior del templo fernandino que ha provocado una demora de unos minutos. Especialmente intenso ha sido el paso de la Virgen por San Agustín, y la calle Montero, así como por las calles Frailes y Queso, donde el entorno ha permitido degustar instantes de mayor intimidad, muy apropiados para una procesión de estas características. 

Apenas media hora antes, a las 19:00, dará comienzo la Procesión de la Santa Cruz de la Juventud de la Hermandad del Esparraguero desde la Parroquia de Nuestra Señora de Gracia de los Padres Trinitarios. Una procesión que ha contado con la música de la Agrupación Musical «Cristo de Gracia» y ha discurrido por calles como Alvar Rodríguez o las calles Montero, Velasco y Cristo, que han permitido apreciar la ilusión latente en los jóvenes trinitarios que año tras año, se empeñan en demostrar que la juventud cofrade nada tiene que ver con los estereotipos con los que adjetivan a los jóvenes en la actualidad y que sus valores son inexpugnables y permiten mirar con esperanza el futuro de nuestras hermandades.

Algo que también se ha podido constatar en el otro extremo de la ciudad vieja, en San Basilio donde han sido los jóvenes de la Hermandad de Pasión que, acompañados los sones de la Banda de cornetas y tambores «Coronación de Espinas», han protagonizado la Procesión de la Santa Cruz por las calles del Alcázar Viejo, dejando tras de sí el aroma de las cosas bien hechas y un gran sabor de boca. Simultáneamente, la Hermandad del Rocío ha celebrado su tradicional Rosario Vespertino con su Bendito y Glorioso Simpecado. Un rosario que ha comenzado a eso de las 19:30 horas y ha permitido degustar momentos de gran belleza e intensidad, como la visita al Convento de Santa Marta donde las religiosas que en él habitan han ofrendado sus oraciones a la Virgen de Rocío o la llegada a la Parroquia de San Andrés Apóstol donde se h desarrollado la solemne Sabatina para retornar a su conclusión a San Pablo por el camino más corto.

La Hermandad del Nazareno ha puesto la guinda a una jornada memorable tomando posesión del barrio de San Lorenzo con el Rosario Vespertino de María Santísima Nazarena que, tras tener que adelantar en media hora su salida «debido a dificultades con los efectivos municipales», según ha manifestado la hermandad, ha atravesado San Agustín para transitar por enclaves tan recoletos como el Pozanco, la calle Custodio, o la Plazuela de Don Arias. Si bien este año, la tardía hora de salida del rosario no ha permitido vivir uno de los instantes más emocionantes, como ha venido ocurriendo en los últimos tiempos, la visita al interior de la Iglesia de San Lorenzo, lugar desde donde la dolorosa llegó a procesionar en un pasado no tan lejano como integrante del cortejo de la Hermandad del Calvario, el rosario ha estado lleno de hermosas estampas y momentos para la oración y la introspección, como requiere un acto de esta índole.

En definitiva, seis importantes acontecimientos que han impregnado la ciudad de Córdoba por obra y gracia de sus devociones más íntimamente enraizadas en su esencia imperecedera, sin las bullas de la Magna, pero dotados todos ellos del aroma de la autenticidad que siempre destilan los pequeños grandes acontecimientos que conforman los pilares de la Córdoba Cofrade.

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