Cruz de guía | El Sábado Santo. ¿Solución a muchos de los problemas?

Quizás sea más fácil que nos caiga un rayo o que venga un huracán y nos arrase en estos tiempos en los que la meteorología parece haber entrado en vesania, pero la necesidad imperiosa de abrir el melón de las procesiones durante la jornada del Sábado Santo vuelve a relucir en estos últimos años ante el descalabro de algunas hermandades y la congestión de algunos de los días de la Semana Santa.

Una vez más el creciente florecimiento de nuevos grupos parroquiales pone el punto de mira en el Obispado de algunas de las provincias cuyos pueblos y ciudades tienen prohibida hacer estación de penitencia en la jornada del Sábado Santo. Y es que muchas hermandades han visto mermada su nómina de hermanos y participantes ante la avalancha de nuevas corporaciones que, si bien, en su mayoría son más atractivas y en muchos casos, gestiones paupérrimas que han condenado a corporaciones de carácter serio al ostracismo delatan la necesidad de habilitar una nueva jornada en territorios como Granada, Almería o Jaén en los que existe una reticencia mucho más férrea al cambio en contraposición con la Andalucía Oriental.

Casos como la reciente apertura del Sábado Santo en Jerez ha proporcionado un soplo de aire fresco a corporaciones casi ahogadas por el frenesí de nuevas cofradías y el desgaste de participantes que se produce en las jornadas finales de la Semana Santa, tales como la Piedad, ejemplo claro de resurgir ante lo que era una jornada más que consumida.

Ejemplo similar a la situación que tenía la Piedad podemos encontrarlos en ciudades como Linares, cuya jornada de Viernes Santo parece estar extenuada al ser en la que más hermandades procesionan. Algunas cofradías se han visto abocadas al descenso de hermanos y a la imposibilidad de obtener una mejoría inmediata.

Igualmente ocurre en Jaén, cuyo Viernes Santo adolece de un abandono adornado con paliativos tras una madrugada apoteósica que abarca gran parte de la mañana y supone un aliciente más ferviente que el de la tarde. Sin más los representantes de las dos Cofradías que procesionan cada tarde de Viernes Santo siempre han lamentado la desidia en la que se sumido la jornada por parte de la ciudadanía jiennense y han dejado latente la necesidad de abrir el melón de un Sábado Santo acuciado la continua negativa de la Diócesis de Jaén.