Ya se que muchos pensareis que no hay que darle más vueltas al tema. Algunos incluso habréis defenestrado lo ocurrido en la memoria a corto plazo de vuestra mente. Quizás los hermanos de la Cofradía afectada se hayan llevado la peor parte del escándalo. Lo que sí está claro es que el terrible suceso pasará a la historia de la Semana Santa de Málaga marcado por una herida que ha acabado por demostrar la brecha formativa en educación cristiana que existe en nuestras cofradías y en el hermano de a pie.
Ustedes podrán pensar que es una exageración y que el juicio es exacerbado. Quizás no haya retumbado tanto en las redes como la barahúnda acaecida en la hermandad sevillana del Valle tras aquel desfalco monetario protagonizado por el entonces ex mayordomo de la propia Cofradía, pero, salvando las distancias, lo que ha ocurrido en las Reales Cofradías Fusionadas supone un varapalo auténtico para el desgastado orbe cofrade de Málaga. Un escándalo de proporciones inabarcables en el que sentimentalmente se han visto afectadas otras corporaciones de la capital y, por ende, gran parte de la sociedad cofrade malagueña.
Al más puro estilo Paco Sanz, un veterano hermano y portador de la hermandad que procesiona cada tarde del Miércoles Santo ha protagonizado una presunta estafa argumental hacia su propia corporación penitencial, por la cual hizo creer que había sido agraciado con el premio de un sorteo de lotería de varios millones de euros parte de los cuales, según informó Diario Sur, fueron apalabrados por parte del autor y dueño para sufragar e intermediar en proyectos ambiciosos que la propia Cofradía pretendía ejecutar. A saber, el grupo escultórico de siete figuras que debe acompañar al Cristo de la Exaltación por las calles de Málaga, el retablo para la capilla de la Virgen de Lágrimas y Favores y unas cabezas de varal para el trono de la Virgen del Mayor Dolor. Muchos de estos proyectos aprobados en cabildo de hermanos lo que supone, también, un auténtico perjuicio sentimental para los cofrades de esta cofradía y, concretamente, para el grupo de hermanos más allegados al individuo.
Los indicios que terminaron por destapar la trama del presunto autor llegaron de la mano de las continuas solicitudes de donativos a diversos miembros de cara a adelantar la financiación de los proyectos antes referenciados. Y es que, como he indicado al principio de esta columna, no solo fueron las Cofradías Fusionadas las únicas afectadas por el intento de estafa, sino también algunas adyacentes, tales como la del Cristo de Mena, a la cual pidió donativos a cambio de desvelar información sobre el paradero de la antigua imagen del Cristo de la Buena Muerte de Pedro de Mena, un tema muy delicado dentro del seno de la hermandad del Perchel, que deja entrever la frivolidad con la que un personaje se ha dedicado a desgastar no solo la imagen de su Cofradía, sino también la del resto de hermandades.
Porque no nos engañemos. Las noticias más dolorosas son las que más estragos infligen en el pensamiento del ser humano, y la imagen de la Semana Santa siempre pende de un hilo en un mundo en el que el anticlericalismo está a la orden del día. Si lo mezclamos con una dosis delincuencia e infortunio, el coctel molotov lo tenemos servido en bandeja de plata. Por no hablar del daño infligido a los hermanos y la desazón de saber que el dolor es un ente difícil de eliminar. Juzguen ustedes mismos.





