Cruz de guía | En busca de una solución

En el día de ayer, este mismo diario informaba de la negativa presentada por el pleno de hermanos mayores a las dos alternativas expuestas a la actual Carrera Oficial de Granada. O más bien, a la posibilidad de cambiar el actual entramado común ante la necesidad que presentaba el crecimiento de los cortejos o la implacable demanda de palcos y sillas respectivamente, opción a la que únicamente accedieron 12 de las 32 hermandades que componen el espectro de la Federación de Hermandades y Cofradías de Granada.

Ambas propuestas no consiguieron el visto bueno de un pleno que tumbó por mayoría la posibilidad de cambiar la Carrera Oficial para el año que viene a un recorrido más largo, o a otro que precisara un incipiente cambio de itinerarios de gran parte de las Cofradías.

Y es que los entramados presentados no han llegado a satisfacer a nadie desde un inicio. Desde la entelequia que suponía ampliar por calle Recogidas hasta la Plaza de Gracia y la calle Gracia, mezclada con la habilitación de una red de calles de escasa iluminación y con un posible aforamiento casi pleno de la Iglesia de Santa María Magdalena sita en mitad del recorrido con su correspondiente perjuicio a la Hermandad del Rescate, establecida allí, hasta el más que previsible correcalles que supone alcanzar el inicio de la Carrera de la Virgen para algunas hermandades que proceden del noroeste, el norte y el noreste de la ciudad.

Para quién les escribe y desde la perspectiva que supone haber sido espectador de algunas salidas procesionales de la Semana Santa de Granada, supone un auténtico quebradero de cabeza ante la odisea que supone ampliar en más de una hora el recorrido que precisa la primera opción presentada por la Federación por calles, algunas estrechas, y sin una esbeltez superlativa que pueda motivar el paso de hermandades por allí, tales como la calle Gracia o Solarillo de Gracia, por no hablar del escaso espacio para colocar sillas y palcos.

La otra opción no quedaba tan alejada de lo que viene a ser el «ensayo» que supuso la entrada de las hermandades en la Carrera de la Virgen durante la pasada procesión magna. Una necesidad imperante, la de rendir pleitesía a Nuestra Señora de las Angustias, Patrona de Granada, que queda en agua de borrajas por la peripecia de tener que atravesar el entramado de calles que supone el barrio del Realejo para hermandades que proceden de barrios como el Albaicín, la Puerta de Elvira, las inmediaciones de la Carrera del Darro o incluso el Sacromonte.

Así pues, la fiebre de cambios de todas y cada una de las capitales y ciudades importantes de Semana Santa con respectos a los recorridos oficiales, ha querido hacer mella en la capital nazarí ante la necesidad de adaptar la Carrera Oficial a los tiempos que imperan en el sur de España, que competen a un crecimiento superlativo de la sociedad cofrade y de la belleza que supone presenciar una Semana Santa de extraordinario valor. Vientos de cambio que aún no han llegado a la ciudad de la Alhambra a causa de las vicisitudes que supone la existencia de un entramado de difícil desempeño para los diferentes cortejos combinada quizás con una ubicación muy dispar entre hermandades que proceden de los cuatro puntos cardinales de la ciudad que hace casi imposible un cambio acertado y consensuado.