Otra vez la tan temida lluvia. La Magna Mariana de Jerez, uno de los eventos cofrades más esperados del año, estuvo marcada en 2024 por un inesperado invitado: la lluvia. Este acontecimiento religioso, que reúne a numerosas hermandades y devotos, se vio obligado a aplazar su celebración debido a las adversas condiciones meteorológicas. Las previsiones meteorológicas para el día inicialmente previsto apuntaban a un alto índice de precipitaciones, lo que habría supuesto un riesgo tanto para las imágenes religiosas como para la seguridad de los participantes. Ante esta situación, los hermanos mayores y la curia encabezada por el Obispo de Asidonia-Jerez de las diferentes hermandades, en una muestra de responsabilidad y previsión, tomaron la difícil decisión de aplazar un acontecimiento que prometía ser un evento para la historia.
Y de historia las que vivieron los numerosos viajeros que se acercaron a la jerezana ciudad del vino, en una odisea de desconcierto y tristeza y de bagaje por Iglesias y capillas que sin capacidad para acoger a tanto forastero. La tan temida lluvia que llegó para sumarle incertidumbre a las numerosas problemáticas que han acuciado el magno acontecimiento desde que se aprobó.
Un auténtico calvario de ademanes de suspensión, polémicas, mala organización y el constante problema de la venta de sillas han instigado la cuenta atrás de un evento que pretende desvelar al mundo el arraigo de la nueva imaginería mariana de la Semana Santa jerezana.
Aún así, la procesión Magna Mariana tendrá otra oportunidad de acallar la continua rumorología y traducirla en aplausos y mezcolanza de emociones al amparo del dulce nombre de María como motivo principal de una procesión para la memoria colectiva del cofrade y devoto.





