Cruz de guía | La magna de todos

Las primeras confirmaciones de hermandades que acudirán a la Magna de la provincia de Jaén no se han hecho esperar. Desde que el Abuelo de Jaén se pronunciara a favor de tal acontecimiento, el reguero de imágenes participantes no ha parado de fluir para dejarnos una mezcolanza de devociones de diferentes ámbitos litúrgicos y con festividades casi contradictorias en cuánto a aspectos musicales, culturales, escénicos y estéticos.

La idea de concebir una procesión magna con motivo del Jubileo del año 2025 teniendo los 20 misterios del Rosario como marco principal y temático para ser ilustrado por una y cada una de las imágenes escogidas tuvo, en un principio, una gran acogida por parte de la ciudadanía cofrade. Lo que no sabía el respetable sería, a la postre, la mezcolanza de devociones penitenciales y gloriosas que han sido designadas para representar el compendio de misterios gozosos, dolorosos, luminosos y gloriosos con idiosincrasias demasiado alejadas y enquistadas en sus ecosistemas urbanos y rurales.

La realidad ha superado a la ficción, y en la sociedad cofrade de la capital jiennense no ha sentado bien la elección de determinadas imágenes ante la ineludible oportunidad de poder sacar músculo con este acontecimiento sin precedentes en la provincia que promete atraer a miles de personas. Móvil en mano, los jiennenses han vuelto a la carga para reclamar la importancia de una imaginería capitalina que ha ido ganando enteros en los últimos años, pero que ha visto como los misterios más importantes de la cuenta dolorosa los protagonizarán cofradías de otras ciudades y pueblos de la provincia.

Así pues, en el capítulo de los misterios dolorosos, la Oración en el Huerto de Andújar cubrirá el misterio del mismo nombre; Nuestro Padre Jesús de la Columna de Úbeda hará lo propio con la Sagrada Flagelación; el Cristo de la Humildad de Alcaudete irá representando a la Coronación de Espinas; la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Jaén con la escena de Jesús Cargando la Cruz y la crucifixión y muerte estará protagonizada por la iconografía pictórica del Cristo del Consuelo de Cazorla.

Grandes escenografías como la de Nuestro Padre Jesús Resucitado de Linares representarán al sagrado misterio de la Resurrección, configurando así una de las grandes representaciones de esta magna procesión. Asimismo, no será el único resucitado, pues la imagen de Jesús Resucitado de Martos también estará presente en el singular acontecimiento, representando la trasfiguración del Señor en el Monte Tabor. El colosal misterio de la Santa Cena de Linares también vivirá uno de sus momentos culmen por las angostas calles de la capital, representando el sagrado misterio de la institución de la Eucaristía.

En el capítulo de imágenes patronales, destaca la presencia de la Virgen del Alcázar, patrona de Baeza y la idiosincrasia singular de los patrones de Arjona, San Bonoso y San Maximiano que impregnarán de un punto más folclórico este acontecimiento que continúa adquiriendo un carácter bastante peculiar.

Dicho esto, el rastro de los misterios capitalinos se pierde con la llegada de Nuestro Padre Jesús como imagen representativa, hasta ahora, de una capital jiennense que espera algo más antes de que los siete misterios restantes sean ocupados en una carrera incesante por ver que ciudad realiza la mayor aportación imaginera a este evento.