Cruz de guía | La monotonía pasa factura

Tiempo de letargo. Las vacaciones, aunque a usted querido lector le sorprenda, suponen otro período intrínseco más del calendario cofrade, pues añaden un punto de reflexión en el pensamiento cofrade sobre el estado de salud de nuestra Semana Santa.

Es lícito señalar que, la Semana Santa Andaluza es una fiesta viva que se encuentra en constante evolución, no obstante en algunos períodos de la historia esa falta de evolución se ha hecho latente en la germinación de una espesa monotonía que desencadenado fenómenos perjudiciales para las Cofradías, entre los cuales se puede subrayar la falta de participación, la desconexión del público o problemas organizativos acaecidos.

Fenómenos entrelazados y que derivan en problemas inherentes a la propia naturaleza de la Semana Santa. Es por ello que la falta de participación se traduce en el descenso del número de cofrades y en la desmotivación de los mismos. Este hecho tiene mucho que ver con la falta de conexión emocional y la pérdida de interés derivados de problemas organizativos y falta de originalidad y capacidad para enganchar al espectador.

Los problemas organizativos de muchas de las ciudades andaluzas son el germen más común que desencadena la monotonía. La continua masificación de las ciudades y la falta de coordinación de los órganos encargados de velar por el transcurso de la Semana de Pasión de forma segura han mermado la paciencia de muchos cofrades, espectadores y curiosos y ha terminado por dificultar el disfrute de los desfiles procesionales desencadenando problemas de seguridad que redundan en la falta de conexión que la naturaleza de las Cofradías propugna con sus fieles.

La desconexión emocional y la pérdida de interés del cofrade vienen motivados por estos problemas organizativos y por la falta de originalidad de algunas cofradías enmarcadas en la tradición. Hermandades que poseía elementos de elementos que conmovían al público pero que no supieron proteger ante la incapacidad de saber adaptarse a los tiempos.

En definitiva, la monotonía configura una de las principales vicisitudes a resolver por parte de las Cofradías. Para cualquier tradición, y la Semana Santa no es una excepción. Es importante que las cofradías, hermandades y ayuntamientos trabajen juntos para evitar que esto suceda, fomentando la participación, la creatividad y la renovación constante del fenómeno religioso y popular, siempre respetando el sentido más acérrimo de la Semana de Pasión.