Cruz de guía | La «prueba de nivel» o el último invento de una Cofradía que ha explosionado el mundo cofrade musical

Tan insólito como absurdo. Los acontecimientos acaecidos que sacudieron la pasada semana el mundo cofrade y musical de la Semana Santa de Málaga entre la Hermandad de Nueva Esperanza y la Agrupación Musical María Santísima de los Dolores debido a la ruptura unilateral, por parte de la Corporación malagueña, a 40 días de Semana Santa y la emulsión de aspectos absurdos e insultantes como la realización de un experimento o «prueba de nivel» previa a la estación de penitencia.

Pongámonos en contexto. La Agrupación Musical María Santísima de los Dolores, «El Rescate de Linares», como popularmente es conocida, es una formación con reputada experiencia en el mundo de las bandas, multitud de acompañamientos musicales así lo atestiguan, al igual que diferentes reconocimientos. Sin embargo, en los últimos años, el periplo de la pandemia, la posterior crisis y el ascenso de otras formaciones, han desgastado en demasía el hacer de la banda a nivel musical, al igual que ha provocado una bajada considerable del número de componentes. Es por ello que el relato disruptivo que mantiene la corporación malagueña está fundamentado.

Lo que realmente ha fallado en la decisión tomada han sido las formas y los inventos disparatados, como es la llamada «prueba de nivel» a la que refiere la agrupación y que ha hecho arder las redes sociales en un intento por encontrar el sentido de tan alocada determinación. Imagínese, querido lector, que su banda llegase a una ciudad lejana a recalar en la estación de penitencia de una hermandad de Martes Santo con contrato en vigor y un individuo le pidiera una prueba de nivel antes de la procesión o, mismamente, la junta de gobierno prescindiera de la formación a cinco minutos de la salida procesional y tuviera que volverse a su casa después de haber pedido el día en el trabajo o de haber renunciado a pasar la Semana Santa con su familia, por no mencionar el perjuicio, la vergüenza y humillación que le haría pasar como componente y sobre todo persona que forma parte del mundo cofrade musical.

El esperpento se cuenta solo. Y hoy en día con las redes sociales en el ADN de cada persona los niveles de las formaciones musicales se pueden conocer a golpe de click, no hace falta esperar a la entrada de la Cuaresma, ni mucho menos realizar una prueba de nivel minutos antes de la estación de penitencia. Esto denota el bajo nivel de determinadas juntas de gobierno a la hora de gestionar contratos musicales y diputaciones de bandas, integradas, en multitud de ocasiones, por personas alejadas del orbe musical y sin capacidad para tomar decisiones lógicas y consensuadas con el objeto de evitar disposiciones incendiarias y polémicas.

Una muestra más del «plausible» camino que está recorriendo el mundo cofrade hacia una continua polemización motivada por decisiones controvertidas y falta de escrúpulo en el ecuador de un juego sucio entre bandas y cofradías que nada tiene que ver con la religiosidad popular.

Foto | Gregorio Marrero