Cruz de guía | Lágrimas de dolor y desesperación

Escribo sin ganas, querido lector. Aún así haré un esfuerzo para combatir la inapetencia y desafección que ha provocado en mí esta Semana de Pasión con escenas más propias de paisajes londinenses que de nuestro sur más querido.

Llegados al ecuador de la Semana Santa del año en curso, solo nos queda hacer balance de una primera parte que ha quedado en el aire, en suspenso, a la espera de una segunda mitad que cicatrice las heridas infligidas por el líquido elemento que ha amenazado a las Cofradías desde la primera jornada. Un Domingo de Ramos que tuvo luces y sombras de todo tipo, pero que finalmente la penumbra oscureció en todos los rincones de Andalucía. Las hermandades que se pudieron salvar pertenecían a la mañana en algunos puntos de Andalucía, en otros los intentos desesperados por rozar un poco de asfalto los desplumó la lluvia soberana de estos días.

Significativas han sido las salidas procesionales frustradas por el componente acuoso tales como la del Prendimiento de Málaga, la Paz y la Cena de Sevilla, las Penas de Almería, Despojado de Cádiz y un largo etcétera de cortejos que tuvieron que regresar o esperar en otros templos.

Sin solución de continuidad y con la complejidad de los días que se avecinaban, entraba en escena un Lunes Santo con miradas puestas al cielo. Una jornada que presagiaba intensos chubascos que se hicieron factibles una vez más en gran parte de la región y que impidieron hacer estación de penitencia a numerosas hermandades, en especial a las de la ciudad de Granada en la que la virulencia de las precipitaciones ha marcado el destino de una Semana Santa que aún no se ha estrenado en la calle.

El Martes Santo, más de lo mismo. Con la desesperación por bandera y con la mirada perdida hacia un cielo carente en su totalidad de su tradicional pigmento azul las hermandades continúan por una senda de lágrimas que no solo encharcan los adoquines de las viejas calles sino también el mármol de las Iglesias que han servido como cobijo y perimetral consuelo para lo que se prevé que sea una Semana Santa histórica en lo negativo. A la tercera jornada de esta terrorífica Semana de Pasión le han perseguido las decisiones difíciles de algunas juntas de gobierno, los titubeos de otras y el tino y la suerte de algunas. Aún así, las decisiones ponen en la cuerda floja a los oficiales de las Cofradías ante el azote de una meteorología descontrolada.

Así pues, la jornada del Miércoles Santo parece caminar por los mismos derroteros al igual que el resto de días que sufrirán esta terrible borrasca, DANA o cualquier nomenclatura con la que quieran denominar los meteorólogos al espantoso tiempo que nos está azotando en la semana más grande del año.