Cruz de guía | «Tierra de talento», pero sin reconocimiento

Cada luna de nisán resuenan, en los rincones de toda Andalucía, composiciones musicales sucesoras de marchas militares y cantos de alabanza que aún mantienen ese pequeño regusto a la Semana Santa de toda la vida. Obras cumbre que han prevalecido décadas después y que hoy día singuen siendo composiciones que no pueden faltar en una estación de penitencia.

Muchas de las composiciones actuales, aunque dedicadas a devociones hispalenses, sus orígenes proceden de enclaves alejados de Sevilla, como símbolo del crecimiento de la Semana Santa a orillas del Guadalquivir nutrida de influencias externas pero con esencia eminentemente sevillana.

Tierras como la provincia de Jaén han aportado grandes dosis de estilo a la música procesional, desde las bandas de música hasta las bandas de cornetas y tambores, pasando por las agrupaciones musicales. Autores como Gámez Laserna, Pedro Morales o Emilio Cebrián, imprimieron a la Semana Santa sus melodías más destacadas y complejas que hoy siguen resonando.

La tan reconocida composición dedicada al Abuelo de Jaén, «Nuestro Padre Jesús», concebida por Emilio Cebrián Ruíz cuando era director de la Banda Municipal de Jaén forma parte del repertorio de la gran mayoría de formaciones de plantilla completa de la geografía española. A ella se le sumaron las obras de «Jesús Preso» y «Macarena», con sonidos más profundos y místicos. Estas obras han trascendido más allá de la provincia, convirtiéndose en referentes del repertorio cofrade. Asimismo, su coetáneo Gámez Laserna, nacido en Jódar, concibió marchas como «Cristo de la Sed», «El Cachorro» y «Sevilla Cofradiera». influenciadas por Manuel López Farfán, de carácter solemne y profundo.

Otro de los grandes autores jiennenses, esta vez nacido al oeste provincial, en la villa de Lopera, confirió cerca de 70 obras al mundo de la Semana Santa, algunas tan conocidas como «Esperanza Macarena», «Virgen de la Paz» o «Virgen de los Negritos» que confeccionan la banda sonora de los pasos de palios actuales.

No obstante, el referente casi olvidado y mucho menos homenajeado, creador del estilo más mediático de la música procesional, el de las bandas de cornetas y tambores, nació en Linares donde recibió las primeras nociones musicales para, posteriormente, revolucionar el mundo de la música cofrade con la creación de las primeras marchas procesionales de cornetas y tambores. Suyas son las tan reconocidas obras de «Cristo del Amor», «La Milagrosa» o «Consolación y Lágrimas» que impregnan los sabores más clásicos del estilo.

En la actualidad, otro compositor jiennense ha conseguido encandilar al mundo cofrade con sonidos renovados sumidos en el estilo de la música descriptiva de los tres tipos predominantes de música de acompañamiento. Sin embargo, Cristóbal López Gándara, ha conseguido catapultar a la música cofrade de agrupación al sitio que nunca debió perder, con composiciones icónicas como «Volver a la Vida», «Al Oír el Canto» o «Flagellatio». Un soplo de aire fresco venido desde tierras ubetenses y que cuenta con una amplia obra hoy día.

Sin embargo, las composiciones tienen que ser interpretadas con majestuosidad para cumplir una función apolínea y religiosa, y de eso sabe mucho la provincia de Jaén. Gran bastión de las agrupaciones musicales, formaciones consolidadas como Pasión de Linares, Despojado de Jaén, La Estrella de Jaén o las Angustias de Alcalá la Real conforman el muro defensivo de un estilo que ha estado a punto de sucumbir en los puntos más importantes de la Semana Santa andaluza. Movidos por la moda de las cornetas y los tambores y por el gran nivel de las formaciones musicales que defienden el estilo, las agrupaciones musicales jiennenses han sabido darle la vuelta al panorama musical aportando frescura y nuevos estilos.