Cruz de guía | ¿Y Ellos?

En los últimos meses, el fenómeno fan de las bandas ha escrito un nuevo capítulo en su historia de la mano del esperpento y la desidia que han provocado el enfrentamiento incesante entre hermanos de una misma Cofradía.

El episodio ha traído a la ciudad de Málaga un auténtico quebradero de cabeza y el eco de la polémica y el enfrentamiento por todo tipo de vías de interacción social ha golpeado duramente la normalidad en el seno de la Archicofradía de la Esperanza.

La Banda de Cornetas y Tambores propia de la Hermandad será la que acompañe a Jesús Nazareno del Paso, así lo decidió el concurrido cabildo extraordinario celebrado en la Basílica de Nuestra Señora de la Esperanza y así tendrá lugar el próximo Jueves Santo. Atrás queda el fuego cruzado perpetrado entre defensores del estilo musical que siempre ha imperado en el caminar del Nazareno y entre los valedores del cambio de estilo y del regreso de la formación titular de la Archicofradía. Y es que los últimos años están siendo muy movidos en el seno de las corporaciones penitenciales malagueñas. Diferentes vicisitudes han arribado a una ciudad que comienza a alejarse de Dios. Problemas que se han traducido en elecciones anuladas, hermandades intervenidas y un clima de crispación constante han sido los detonantes de la inestabilidad producida en algunas Cofradías cuyos hermanos no han sabido superar sus rencillas.

Enfrentamientos que cuestionan la naturaleza fraternal para la que se crearon las corporaciones obligan a plantearse cuestiones tan baladís tales como, ¿dónde quedan nuestros Titulares?. Hemos permitido que nuestra mente olvide el cometido para cual pasamos a formar parte de las fraternidades, hemos permitido que la inquina y el desprecio campen a sus anchas alimentando así un mal endémico que se prevé difícil de erradicar.

¿Y Ellos? ¿Acaso no llegamos a nuestras hermandades a través del fiel reflejo del Señor y Su Madre impregnado en madera divina? ¿Cuándo hemos renunciado a la razón frente a la pasión? ¿Cuándo la pasión ha degenerado en el fanatismo y la necesidad de adorar cuestiones que poco tienen que ver con la religiosidad popular?. Piénsenlo. ¿En dónde dejamos a Cristo y a Su Madre?