Cuando la Esperanza Macarena susurró a Pedro Morales

El mundo de la Semana Santa posee un sinfín de anécdotas que la convierte, más si cabe, en algo totalmente único e inigualable. No cabe duda de que las Hermandades y todo lo que las rodea encierran cierto tono místico y de diálogo con la divinidad, lo que confiere a la Semana Santa de un componente mágico que permite la plenitud, tanto sensorial como espiritual, para quien se acerca a vivirla.

Hablando de diálogo con la divinidad, hoy me gustaría hablar sobre una anécdota preciosa que el insigne compositor jienense Pedro Morales contó en diferentes ocasiones. Todo viene en torno a la marcha «Esperanza Macarena», quizá la más reconocida del autor. Fue a mediados de la década de los sesenta, en el primer año de Morales como director de la Banda de Música del Regimiento Soria nº 9, después de que relevara al también jienense Pedro Gómez Laserna, cuando se compuso esta gran marcha. Lo que resulta verdaderamente curioso es el momento y la manera en que se ideó. Y es que fue en plena Plaza de la Campana, mientras la banda acompañaba a la Esperanza Macarena, cuando a Pedro Morales le vino una inspiración especial en forma de melodía en el momento en el que el paso de palio se levantó. En ese preciso instante, el músico de Lopera dejó al cargo de los músicos a su subdirector, se metió en un soportal entre el gentío del momento, y papel en mano, dejó plasmado el boceto de la marcha.

La Cofradía de la Madrugá ya le había invitado a componerle una marcha a su venerada titular, ya que Gómez Laserna, su predecesor, ya lo había hecho y, como nuevo director de Soria nº 9, no podía ser menos. Una vez estuvo completamente compuesta la marcha, Morales llamó a los responsables de la Hermandad de la Macarena al cuartel y la formación musical interpretó la recién creada marcha. En palabras del músico jienense en una entrevista concedida a Arte Sacro, se afirma que el hermano mayor le dijo: «Esto es lo que estábamos buscando, esta marcha se llamará Esperanza Macarena.» Pedro Morales añade que «la hermandad estaba esperando una marcha determinada para ponerle este título y la encontraron con la mía».

Cuenta el propio Pedro Morales que no le dio demasiada importancia a este hecho, puesto que afirmaba que «sería obra de la Virgen». No cabe duda en la radiante belleza que encierra ese irrepetible momento en el que la Virgen de la Esperanza susurraba al oído de Pedro Morales, quien, al dictador de la Macarena, plasmaba en papel el boceto melódico de una marcha que, a día de hoy, suena en todos los rincones de nuestra bendita tierra. Lo cierto es que, amén de la responsabilidad que tuviera la divinidad, el brillante músico nos regaló una marcha que representa a la perfección la esencia de la Esperanza Macarena. Sones elegantes, poderío y dulzura de comienzo a fin, dibujan una composición que se encuentra en el olimpo de marchas procesionales del género de banda de música.

Mención especial requiere el trío de «Esperanza Macarena», sin duda de los más melódicos y nostálgicos con los que un músico le puede rezar a una imagen sagrada. Su melodía recuerda a esa dulzura de una madre que transmite la advocación de la Esperanza, a a esa palabra de alivio que, al igual que la Virgen hizo con Pedro Morales, conmueve y reconforta a quien lo escucha. Bendito susurro el de la Esperanza Macarena, y bendito don con el que la Santísima Virgen dotó al músico de Lopera.

https://www.youtube.com/watch?v=Ig3E6G6h9O0