Uno de los temas que más controversia y debate ha causado en los últimos años en el orbe cofrade ha sido la fuerte irrupción de distintas formaciones musicales foráneas para paso de Cristo en la Semana Santa de Sevilla, algo que era prácticamente inédito en la capital andaluza. Algo que comenzó con la llegada de Rosario de Cádiz a la Sed en 2016, para años después repetirse junto a las Aguas, y la llegada de Pasión de Linares tras el Cautivo de Santa Genoveva, y el próximo año con el Carmen Doloroso, así como Paso y Esperanza con la Exaltación, el Nazareno de Huelva con el Cerro o la Sentencia de Jerez con Torreblanca. Todo ello ha supuesto un gran impacto para la Sevilla cofrade, deparando opiniones de todo calado en un asunto que ha sacudido los cimientos mediáticos de la capital.
Sin embargo, pese a la trascendencia mediática que ha tenido la irrupción de estas bandas, en opinión de quien les escribe, no deja de ser la punta del iceberg de algo que se viene fraguando durante varios años: la influencia incuestionable de otras corrientes musicales en el ámbito bandístico cofrade de Sevilla, especialmente en la época actual. Podríamos remontarnos a épocas muy pretéritas, con autores del calado del jienense Pedro Morales, Pedro Gómez Laserna o Alberto Escámez y su malagueña Banda de los Bomberos, origen del estilo de la corneta y el tambor, el onubense Abel Moreno, el asturiano Pedro Braña o el toledano Emilio Cebrián, que lograron consolidarse en la Sevilla musical cofrade; otros corrieron menos suerte en este sentido, como el jerezano Germán Álvarez Beigbeder, pese a su incuestionable calidad.
Sería muy obvio mencionar la gran cantidad de autores no nacidos en Sevilla o su provincia que han compuesto marchas para imágenes hispalenses en la última década, entre los cuales sobresale de manera incuestionable el ubetense Cristobal López Gándara, si bien no conviene olvidar a autores como el granadino Ignacio García o el pontanés Antonio Moreno Pozo, por hacer una mención muy superficial, ya que son muchos los compositores de toda la geografía que componen marchas para Cofradías sevillanas.
Por lo tanto, este análisis, que tampoco pretende ser demasiado denso, va a centrarse en dos ámbitos que, si bien pueden parecer a simple vista baladís, considero que encierran bastante peso y son especialmente simbólicos en la apertura de puertas de la Sevilla cofrade hacia la música de otros lugares.
En primer lugar, pese a que la llegada de bandas para paso de cristo como las mencionadas al comienzo causó gran revuelo, no es menos cierto que la llegada de formaciones musicales externas se remonta a unos años antes en el género de las bandas de música. Por ejemplo, Julián Cerdán de Sanlúcar de Barrameda lleva acompañando a la Hermandad de los Javieres desde 1999, y la formación gaditana ha doblado su participación en la Semana Santa de Sevilla de la mano de la Carretería desde el Viernes Santo de 2019. Un año antes de la llegada de Rosario tras la Sed, la Hermandad de las Siete Palabras apostaba por la Banda de Música del Carmen de Villalba del Alcor, de la provincia de Huelva, que además se hubiera estrenado este Jueves Santo con la Quinta Angustia en un hito histórico para la Semana Santa hispalense al retomar este misterio el acompañamiento musical, algo que no sucedía desde principios del siglo XX. Otra banda onubense irrumpía con brillantez en Sevilla el Domingo de Ramos de 2013, la Banda Sinfónica del Liceo de Moguer, que a su vez sucedía a otra banda de la provincia de Huelva, la Municipal de Valverde del Camino. La aparición de todas estas bandas en la Semana Santa sevillana, así como el hecho irrefutable de que se hayan mantenido en el tiempo, desestima la frágil idea de que sea una moda que formaciones de otros estilos hayan empezado a sonar tras los pasos de Sevilla. Todas ellas, pese a no hacer ruido mediático como las bandas cristíferas, merecen su reconocimiento por rayar a un nivel altísimo en la Semana Santa de la capital andaluza.
Por otra parte, otro dato que quizá pase un poco más inadvertido está relacionado con los repertorios de formaciones musicales sevillanas, que durante las últimas décadas han servido de referencia para todas las demás formaciones. Algo que no ha dejado de ser así, pero lo que sucede es que las bandas de Sevilla ya no son los únicos modelos a seguir, como sucedía antes, y ahora existen bandas de primer nivel en distintos puntos de nuestra tierra que también sirven de referencia para las demás. Rosario de Cádiz, Estrella de Dos Hermanas, Sentencia de Jerez, Pasión de Linares, Estrella o Despojado de Granada o Despojado de Jaén son formaciones cuyos repertorios son seguidos por otras muchas bandas cristíferas, cuando antes solo existían los modelos hispalenses para vertebrar los mismos.
Nada más lejos de la realidad que decir que estos modelos estén en desuso, ya que sería absurdo cuando la mayoría de bandas siguen las corrientes de bandas como Virgen de los Reyes, Redención, Encarnación, las Cigarreras, Tres Caídas de Triana, el Sol o Presentación al Pueblo, pero ya no son las únicas referencias en que se fijan otras formaciones. En este mismo sentido, no conviene dejar de mencionar que la propia evolución de la música cofrade, que lleva a prácticamente cualquier banda a tener un buen nivel sonoro, ha desembocado en que las formaciones apuesten por repertorios musicales basados en marchas propias, o al menos con una importante presencia de ellas. La necesidad de tener ese sello propio no parecía tan aguda antes, cuando las bandas se limitaban por copiar los modelos anteriormente citados. Bandas como Cristo del Mar de Vélez-Málaga, Cautivo de Málaga, Vera Cruz de Campillos, Rosario de Arriate, Santa Cruz y la Cena de Huelva, Redención, la Salud o Cristo de Gracia de Córdoba, Polillas de Cádiz, Rescate de Linares, Despojado de Jaén, Sentencia de Jerez, Despojado o Estrella de Granada, Lágrimas de San Fernando, la Estrella y Valme de Dos Hermanas son formaciones que vienen apostando por sus propias marchas de forma rotunda durante los últimos años.
No conviene olvidar que las propias formaciones de la capital se han dejado influenciar por repertorios foráneos. La Banda de los Ángeles, por ejemplo, demostró gran valentía cuando empezó a incluir marchas de Rosario de Cádiz en su repertorio en torno al año 2011, algo que les valió críticas que acallaron tan pronto algunos descubrieron la calidad tanto de las marchas como de la banda para defenderlas. La mencionada banda también posee marchas del Despojado de Granada. En los últimos años, marchas de Mena Hervás como «Oración», dedicada al Huerto de Córdoba y montada en un primer momento por Redención de Córdoba, o «Orando al Padre», propia de la Estrella de Dos Hermanas, han sonado en los instrumentos de la Redención de Sevilla, algo que se ha reproducido en la Encarnación de Sevilla con la propia «Orando al Padre» y con «Oh Bendita Estrella», dedicada a la Estrella de Dos Hermanas y montada y popularizada por la conocida formación musical nazarena. «Ayudadle con la Cruz» era incorporada al repertorio de los Gitanos, y pese a estar compuesta por Pedro Pacheco y dedicada a la Hermandad de Pasión de Sevilla, es una marcha que montó y grabó Pasión de Linares en su trabajo discográfico «En tu Pasión», editado el mismo año en que se compuso la marcha. La misma formación musical también incorporaba a su repertorio «Señor de los Gitanos», dedicada al Señor de las Penas de Córdoba y también propia del repertorio de la formación linarense.
El ámbito de las bandas de música difiere bastante en lo que respecta a repertorios, dado que suelen ser bastante más uniformes que en agrupaciones musicales o cornetas. Sin embargo, también llama la atención la manera en la que marchas dedicadas a Cofradías de otros lugares se han colado en Sevilla, si bien este estilo ha sido el más propenso históricamente a apostar por compositores foráneos, con la excepción del repertorio clásico de las cornetas, basado en el de la Banda de los Bomberos de Málaga, cuyas marchas suponen el eje de cualquier formación musical, también de las de la capital sevillana. En cuanto a las marchas actuales que han ido sonando los últimos años tras los palios sevillanos destacan, por ejemplo, en el caso de la escuela granadina, marchas como «Mi Amargura», que se ha colado en la cruceta de gran cantidad de palios hispalenses, o «Passio Granatensis»; «Dolores Saeta Onubense» dedicada a la Cofradía de los Dolores de Huelva; «Jerusalén», dedicada a la Entrada Triunfal de Calasparra, Murcia, y compuesta por el murciano José Vélez, o «El Sepulcro», dedicada al Sepulcro de Jumilla y compuesta por Roque Baños López; de Córdoba «La Sangre y la Gloria», dedicada a la Hermandad del Císter de Córdoba o «Mercedaria», dedicada a la Merced cordobesa, ambas compuestas por el también cordobés Alfonso Lozano y «La Vía Sacra», dedicada al Calvario de Córdoba o «Tras tu Verde Manto», dedicada a la Esperanza cordobesa, compuestas por Rafael Wals; «¿Quién te vio y no te Recuerda?», dedicada a la Hermandad de la Misericordia, o «Mater Dei Ego Sum», compuesta para la Amargura, ambas de Jerez de la Frontera o «Saeta Gaditana», dedicada a la Hermandad de los Afligidos de Cádiz, «Virgen del Rosario Coronada», dedicada a la Patrona de Cádiz; «Lágrimas de Amargura», dedicada a la Amargura de Úbeda; o «Puerta del Cielo», dedicada a la Virgen del Rocío de Málaga y compuesta por el malagueño Francisco Javier Criado. En lo que respecta a marchas procesionales dedicadas a titulares cristíferos, resulta evidente que la llegada de formaciones como Rosario de Cádiz, Pasión de Linares, Nazareno de Huelva o Paso y Esperanza de Málaga ha permitido que estas suenen por las calles de la ciudad de la Giralda, como «Al que Yo Bese», «Gitano Tú Eres… de Santa María» o «Señor de Huelva», a falta del estreno de la formación malagueña para que suene alguna marcha dedicada a advocaciones de la capital de la Costa del Sol.
Durante décadas ha sido la música procesional de Sevilla la que ha engrandecido a las bandas de Andalucía y fuera de ella. Ahora, sin que ello deje de cumplirse, la música cofrade sevillana está dejándose engrandecer también por su homónima andaluza. La conclusión de que Sevilla haya por fin abierto esa puerta en lo que respecta a la música cofrade y se haya dejado influenciar por bandas, compositores y marchas de todos los rincones de nuestra tierra no puede ser más positiva. Un soplo de aire fresco no sienta mal a nada ni nadie, y la Semana Santa hispalense no es una excepción. Repertorios renovados, marchas de gran calidad que nunca habían sonado en la capital, bandas distintas y de primer nivel que jamás se habían escuchado tras un paso y estilos interpretativos inéditos están mejorando ostensiblemente la puesta en escena de las Hermandades que apuestan por todo ello. La clave está en concebir la Semana Santa como algo muy heterogéneo, y saber valorar esa diversidad como una oportunidad de enriquecimiento mutuo. Que nadie venga con el cuento de las modas, porque apostar por la calidad sin mirar la denominación de origen nunca debería pasar de moda…





