En mi Huerto de los olivos, Opinión

¡Cuánto tardó y qué pronto pasó!

Después de 757 días desde aquel fatídico 14 de marzo del 2020, volvimos a disfrutar de la semana más importante para cada uno de nosotros. Disfrutamos de 10 días, contando las vísperas, después de más de dos años donde sufrimos mucho. 

La pandemia nos quitó la salud de muchas personas, seguiremos sin saber los números reales de fallecidos, pero lo peor es que nos quitó o limitó de muchas de nuestras libertades y derechos, para dejarnos muy coartados a la hora de poder seguir con nuestras vidas.

757 días, de una dureza inusual para las personas que no estábamos acostumbrados a sufrir de esa manera tan dura y cruel. No importaron los sentimientos de unos y otros, no aprendimos de estos 757 días de amargor en la vida de cada día.

La vida, nos daba golpes y algunos de ellos eran muy complicados de digerir, pero esa falta de aire como antes no nos hizo darnos cuenta de la realidad de nuestros problemas. Sólo vemos hasta nuestra nariz, más lejos nos cuesta trabajo y deberíamos de ir al oftalmólogo, por que nuestra vista alcanza poca distancia o nuestras lentes de visión no están bien regladas ni reguladas. Tampoco la mascarilla nos dejaba mucho más espacio por el cual respirar.

Utilizabamos el gel hidroalcohólico muy a menudo, para desinfectarnos cada dos por tres, pero en realidad nos lavábamos las manos como Pilatos. Solo vemos lo que nos interesa. De ahí no pasamos. Después están los tapados que siempre moverán la silla de otro para ser escurridizos entre los corrillos que se mueven como las sombras.

Llevo nueve meses en modo off, pero las circunstancias fueron las que fueron y ahora son las que son. El pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo. Y así, lo voy a hacer. 

Gracias a los que tuvieron un instante para alguna palabra de aliento, que los hubo, menos de los que pensaba, pero al fin al cabo se ve ahí cuales la verdad de cada uno de nosotros.

Hubo momentos magníficos esta semana pasada, mejor de los que pensaba y creía, personas que saben dar sin esperar nada a cambio, otros solo dan por interés y algunos echan la mirada a un lado cuando te ven, gente pobre de corazón que se esconden en una realidad farisea.

Hemos vuelto a disfrutar de una Semana Santa, pero la realidad de todo esto que no hemos cambiado casi nada, seguimos como aquel 13 de marzo del 2020. Disfruten de sus vidas en la medida que sus conciencias se lo permitan.