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El viejo costal, 💙 Opinión

De las perdidas miradas o de las miradas que me pierden

Pasé a verte como muchas veces, a escondidas, furtivamente, en silencio, solo quería dejarte un agradecimiento, a ti, al que tanto debo; y cuál fue mi sorpresa, que en muchos años es la primera vez que te noto la mirada triste, y esto me desconsuela el alma y me deja desarmado, sin palabras.

Curioso, no, yo que siempre he tenido palabras para todo delante de ti, me has dejado mudo, en silencio, un silencio espeso como la miel, lento, profundo, caído, dolorosamente pesado y yo aquí, sin saber que decir.

Oré como medio pude, levanté mi cara y seguía viendo la tristeza reflejada en tus ojos, esos ojos cansados, rendidos, nunca apagados, pero si mortecinos. ¿Triste?, como puedes tener tristeza en tu inamovible mirada, ha de ser siempre la misma, increíble, pero ahora estás triste, y yo desde mi mortal postura no puedo adivinar cuál es el motivo de tu tristeza. ¿Ya has dejado de ver a algún habitual?, ¿has dejado de escuchar los pasos potentes siempre rápidos de algún cotidiano de tu casa?, ¿algo no es de tu agrado?

No puedo entrever nada en tu mirada, que se apaga por días, y yo no hago nada por remediarlo, me justifico de torpe manera y solo te digo ¡Es que no tengo tiempo!, y no llego a entender que para ti no existe el tiempo, cadena que ata a los mortales a esta tierra de lágrimas y llanto, ¿pero tu mirada sigue estando triste, me lo vas a decir como otras veces?

Hoy tus ojos no me hablan, hoy tus ojos hacen que los míos estén tristes, hoy, como otros días, no puedo entender lo que desde tu singular mirada me explicas. Hoy estoy más triste y te entiendo menos, quiero sentir como tú, para saber qué es lo que pasa, y no puedo, no alcanzo a leer tus ojos, ¿los años?, ¿la edad?, ¿o acaso echas de menos a tus fieles acompañantes de otros tiempos?

Yo solo acierto a hundirme lentamente y a enterrarme en tus ojos, único abrazo que recibo desde hace años cuando a esta casa entro, y dejo en tus manos cada uno de mis sueños, depositando a tus pies mi esperanzas y anhelos y me llevo grabado a fuego tu mirar de silencio, regalo infinito que es capaz de llenar cada sueño, cada latido, cada segundo, cada año, cada corazón, cada casa, cada vida que se acerque a tu mirada impasible de sabiduría suprema y me dejes de verdad con la eternidad y conocimiento de que ¡Tú siempre tendrás para mí un momento!, y yo seguiré justificándome con la misma frase ¡Es que no tengo tiempo!.

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