De Santa María a Cádiz, la Obediencia toma forma

Hace unos días hablábamos del traslado del Señor de la Obediencia al taller de Luis González Rey, donde se llevará a cabo la realización de un nuevo cuerpo al completo, a excepción de la cabeza. Esta noticia nos llenaba de esperanza en un nuevo paso adelante en lo que podría ser para 2020 una nueva hermandad de penitencia.

Pero ya es noticia oficial, la archicofradía ha decidido dar el paso y va a solicitar al Obispo, mientras se restaura el Cristo, la incorporación a la nómina de Semana Santa. Todo esto con lleva una serie de medidas y pautas para hacerlo de una manera formal y adecuada, para así poder plantear una estación de penitencia con sentido.

A la mente se vienen dos posibles dificultades o cuestiones que plantear: por un lado, el cortejo que formarán en la calle y por otra parte el paso en el que procesionará el Señor.

El primero de los problemas, aparentemente más fácil, se resume en cierto modo a los hábitos que deberán llevar sus hermanos de fila, lo cual se recoge en el reglamento de la hermandad donde cita que el habito debe contar con los colores y atuendos propiamente mercedarios, que vienen siendo túnica blanca, con escapulario y esclavina, lo cual evidentemente hay que adaptar a un habito procesional con un antifaz con capirote.

El segundo gran problema será el paso sobre el que procesionará la imagen del Señor. Aquí se abren tres vertientes, de las cuales todas tienen sus pegas, pero ninguna es descartada.

La primera de las opciones es adaptar el paso de palio en el que suele procesionar La Merced, la segunda, al cual recurrieron en sus momentos otras cofradías, es solicitar un paso de misterio a otra hermandad, como ocurrió por ejemplo durante varios años en el Despojado con el antiguo paso de la Misericordia, el cual por cierto ha dado ya tantas vueltas que algunos los ven como el comodín en estas situaciones.

La tercera opción, pero no menos valorada, es encargar una nueva talla de paso exclusivamente para el Cristo. De esta opción todos sabemos que el principal impedimento es económico y que tendría que ser un proceso lento como ocurre en muchas cofradías. Quizás sería un buen momento para recuperar el estilo de pecho paloma, tan de Cádiz y tan perdido.

Una cuestión que se preguntan los hermanos de la Merced y el público cofrade en general es el día que se elegirá para que realicen estación de penitencia. Evidentemente, viendo el panorama de las ambientadas noches de Jueves Santo y madrugada, todas las miradas conducen a proponer estos dos días como fecha para la salida. Miembros de la corporación ya se pronunciaron en diferentes medios sobre este tema afirmando el deseo de salir la madrugada de Viernes Santo, completando así el hueco entre el Medinaceli y El Perdón.

Pudiendo descartar esta jornada, sabemos que miércoles y viernes están ocupados en la Merced por Sentencia y Siete Palabras, lo cual significaría complicar la organización del día dentro del templo, como hasta hace poco ocurría con Descendimiento y Afligidos en San Lorenzo.

Todo a su paso, nada a la bulla para que salga de forma adecuada y podamos disfrutar, si Dios quiere, un 2020 más mercedario y con una madrugada menos vacía, pero sobre todo, llevando la devoción de la Obediencia más allá del barrio Santa María.