Cruz de guía | Debilidad y fortaleza

En muchas ocasiones se ha hablado de la potencia y grandeza de las máximas instituciones cofrades y entidades agrupacionales de las capitales más importantes de nuestra tierra. Organismos con gran potestad para hacer y deshacer y, sobre todo, con gran prestancia y presencia en la sociedad local de sus ciudades. Capaces de lo mejor y lo peor, consejos y agrupaciones como los de Málaga, Sevilla, Jerez o Huelva suponen la plasmación de la presencia de las Cofradías en dichos núcleos poblacionales durante todas las épocas del año y representan el porte y la fortaleza capaces de actuar como elemento tractor de masas hacia un mundo cada vez más trascendental.

Pero, ahora le pregunto a usted, querido lector. ¿En todos los rincones de nuestra Andalucía han sabido mantener las entidades representativas del sector cofrade su importancia en la sociedad local? La respuesta dicta mucho de ser afirmativa. Y es que el músculo sacado por entidades como la Agrupación de Cofradías de Málaga en el Centenario de su fundación o la capacidad logística de la Unión de Hermandades de Jerez para diseñar la estructura de nada menos que dos magnas procesiones se diluye cuando hablamos de otras ciudades que navegan por el oscuro mar de la postergación.

Hablo de casos como el de la Agrupación de Almería y el oasis en el desierto que supuso la celebración de la extraordinaria procesión magna del pasado año como preludio de lo que iba a ser y no fue. Y es que sumida en una división entre miembros y hermandades, Rafael Soto consiguió alcanzar la mayoría necesaria para sobreponerse a la tan temida falta de quorum que lastró los intereses de los dos anteriores candidatos presentados en primavera e introdujo en un bloqueo a la máxima institución representativa de los cofrades.

El caso de Jaén es otro de los ejemplos en el que se ha dejado entrever la debilidad institucional de la entidad agrupacional traducida en una presencia inexistente y en una auténtica desafección por parte de la ciudadanía y las nuevas generaciones de cofrades. Por no hablar de la nula presencia de la institución en las redes sociales y en los rincones de una ciudad que continúa acrecentando su número de hermandades.

Caso a parte es el ejemplo de Granada, cuya Federación de Cofradías no ha estado exenta de polémicas y de falta de eficacia en muchos de los problemas que acucian la Semana Santa granadina. Las vicisitudes que ocurro en muchos otros sitios que poseen una institución aglutinadora con más proyección y fortaleza, no obstante esa fortaleza es a la que me refiero cuando pienso en la necesidad de contraer una estructura capaz de atajar y defenderse de los problemas que siempre afectan a las hermandades. Ejemplo de ello son las vicisitudes que acompañaron al Encuentro Nacional de Cofradías en el que se vio la incapacidad de un ente de atajar y ponerse al frente de los problemas y defenderse de acusaciones, deficiencia que lleva arrastrando desde hace bastante tiempo.

Ciudades que no son capitales también han sido objeto de la incapacidad de muchas instituciones agrupacionales de defender los intereses de sus hermandades. El caso de Linares -que es la que me toca más de cerca- ha sido un ejemplo del inmovilismo y la debilidad ante el azote de los problemas surgidos en torno a temas como los que acucian a la carrera oficial, subvenciones e imagen institucional de la que hablaba en anteriores artículos. Problemas que desgastan el futuro de las hermandades ante los que había que tomar otro rumbo para encarar un futuro incierto ante la necesidad de crecimiento que tiene la Semana Santa.

Es el órgano más importante, representativo ante los consistorios municipales y con poder para cambiar el devenir. Sin embargo, también conforma un verdadero quebradero de cabeza para muchas ciudades ante muchos de los retos que surgen en el orbe cofrade y la debilidad mostrada y cimentada en una casi nula presencia social y en la desafección de los cofrades muchas veces provocada por esa falta de visibilidad y de dominio en los que divagan estas instituciones.