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El viejo costal, Opinión

Del egoísmo del ser humano, el más inhumano de los seres

Verdaderamente, ya lo dije en otro artículo, la libertad del hombre dada por Dios le permite elegir libremente el camino que desee, pero a diario, en las calles de mi vieja ciudad de Córdoba veo constantemente muestras de un egoísmo exacerbado, manifiesto, abrumadoramente presente, de iguales para iguales, de humanos para humanos.

Quiero explicarme, esta misma semana en una visita al médico veo como un par de personas usando con habilidad algo de mentira y un mucho de cara dura, tratan por todos los medios de colarse. Salgo de allí y voy en auto a mi trabajo y al entrar en una rotonda, de la forma tipificada en el código de la circulación, recibo un concierto de pitidos y varias andanadas de insultos, por circular por el carril de la derecha, echándome fuera en cada una de las salidas los que circulaban por el carril central y que a toda costa salen desde allí saltando sobre los ocupantes preferentes del carril de su derecha, dos veces me sacaron así antes de llegar a la salida que usaría para abandonar la rotonda, no puedo creer que la gente sea así, al menos yo desde mi inocencia.

Fui a la actuación de la fiesta de final de curso, que ahora todo el mundo le llama “graduación”, aunque los alumnos no levanten del suelo medio palmo y se gradúen en guardería, es vistoso y digno de admirar como desde la tercera fila los padres, abuelos, tíos, primos y demás se montan ágilmente sobre las sillas, y desde la cuarta fila en las mesas también, para ver a los “graduados”, bailar animadamente todos a una la última canción de un grupo cualquiera, permaneciendo durante el acto cual cabra organillera del espectáculo callejero que casi todos conocemos, mientras, los restantes familiares de los niños, que educadamente permanecen, sencillamente de pie al fondo del salón, no tienen derecho a ver nada, los de delante lo ven bastante bien, sin ánimo de dañar a nadie, he visto comportamientos más cívicos en grupos de lobos y de buitres salvajes.

Si alguien ocupa un puesto relevante en cualquier organización de tipo no lúdicas, su primer movimiento será eliminar del entorno cualquier persona que pudiera aspirar a mejorar la situación de la organización, no importando que aporte trabajo, calidad humana, calor o cariño, simplemente. Ya no te digo si además es más inteligente y trabajador. ¿No habéis presenciado nunca esto?, acercarse a cualquier estamento de la sociedad, partidos políticos, empresas, cofradías, club, peña, etc. si eres observador y te dejan permanecer durante un breve periodo de tiempo verás lo que te digo, sacarán a usar todo tipo de maledicencias, bulos, y una gama grande de armamento invisible, que se encargará también, de forma invisible de dejar a algunos destripados, varios muertos y todos los “enemigos y amigos” tirados por el suelo. Eso lo harán con naturalidad sin apariencia alguna de matón, sin ningún remordimiento de conciencia permaneciendo ellos en todo lo alto de la ola, que es lo único que parece importarles.

Y es que este egoísmo que señalo y que ejercemos día a día, para con nuestros iguales, es lo que hace que algunos se crean más “grandes”, más “importantes” más “ágiles”, cuando la realidad es que para sus iguales humanos son más “animales” más “inhumanos” y bastante menos personas, son simplemente “egoístas”, son los más inhumanos de los seres con los que convivimos.

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