«¿La Esperanza quién es? La Esperanza es la Macarena». Hace unos meses, en un medio local de Sevilla, nuestro querido Pascual González respondía así a la pregunta del compañero periodista Víctor García-Rayo.
Como es la vida, que meses después, el eterno pregonero que no pregonó la Semana Santa de Sevilla (de forma oficial), no estará en la Semana Santa más esperada de los últimos años. Un rayo de esperanza que se apagó para marcharse al cielo e iluminar a todos los cofrades de la ciudad. Un hombre al que no le gustó pensar en la muerte, y al cual, por desgracia, se le homenajeará en su ausencia, cuando en su presencia podía haberse hecho.
Recuerdo cuando, con mi formación musical, participé en su espectáculo Cristo: Pasión y Esperanza, y él se personó a desearnos las mayores de las suertes y disfrutar del espectáculo desde dentro, siendo un componente más. Con esa voz ronca, tan señera, tan «cofrade» que se convirtió en un sello de la ciudad. En nuestro legado quedarán sus canciones, así como sus marchas de Semana Santa y su forma de pregonar por cada rincón de Andalucía, porque hablar de Pascual González, es hablar de la Semana Santa de Andalucía.
Si Dios lo quiere y así sea, la próxima Semana Santa estará marcada por la ilusión de todos, por ser la primera después de la trágica pandemia, pero para otros, la última Semana Santa fue en 2019.
Querámonos más y dejémonos de rencores en las cofradías, que es un mundo muy bonito. Parafraseando a esta gran persona, «una persona que vive con rencor, vive herida».





