Incluso sabiendo que nos faltaría la esencia de este tiempo desde hace mucho es inevitable el sentir nostalgia una vez más de lo que pudo haber sido y no será. Creo que a todos nos ha pasado, estemos dónde estemos, que hoy echaremos de menos una buena tertulia, un ensayo, un sonido lejano de tambores o la puerta de una iglesia con olor a incienso.
Nos faltarán muchas cosas pero está en nuestra mano el poder hacerlas un poco más presentes y también el poder hacerlas reales el próximo año. Es hora de llenar nuestras casas y de nuevo nuestros balcones con la esencia de nuestra Semana Grande. A todos para los que esta es nuestra época favorita del año debemos ser ante todo conscientes de lo que vivimos y de los que debemos perpetuar, nuestras costumbres.
Que no se pierda la esencia ni la herencia de lo vivido y lo que nos queda por vivir, vivamos cada minuto de esta Cuaresma y hagamos que se viva en cada rincón de nuestras casas y nuestros templos.





