Sevilla, ⭐ Portada

Diario de Cuaresma (V): Nazarenos blancos del Porvenir

Extracto del Pregón de la Semana Santa de Sevilla

Francisco Berjano Arenado. Año 2014.

El magistrado y entonces Hermano Mayor de la Vera+Cruz habló a Sevilla con la sencillez y claridad que merece el pueblo Hispalense y el atril del Maestranza. Prosa ligera pero de mensaje profundo, palabras de un cofrade y de un cristiano orgulloso y feliz de pregonar la palabra del Señor hecha misterio en la ciudad de sus desvelos.

El fragmento escogido muestra la ilusión y alegría del reencuentro de nazarenos y vecinos del barrio cada Domingo de Ramos en el Porvenir, cuando se aproxima la hora de iniciar la Estación de Penitencia acompañando a la Hermandad de la Paz. Y entre todos ellos, el pregonero se emociona con la cuadrilla de costaleros de la que ha formado parte muchos años, los llamados «Legionarios del Porvenir».

Participar en algo grandioso …

Llegarán a la Parroquia de San Sebastián desde las calles adyacentes: Felipe II, Exposición, Progreso, Brasil, Montevideo, San Salvador… y lo harán con la ilusión de siempre, nueva siempre, dispuestos a renovar un año más el compromiso adquirido con su Fe y la de sus mayores, consigo mismos, con sus familias, con la tradición, con su Hermandad, y con el ánimo de participar, junto al resto de hermanos, en algo grandioso que, no por repetido anualmente dejará de hacerles sentir la unicidad del momento, precedente de otros muchos que en Sevilla habrán de venir.


Será el momento del encuentro, del encuentro repetido durante toda una vida; saludos afectuosos y sinceros para quienes, en buena parte de los casos, no se veían desde la misma ocasión del año anterior; saludos para quienes van a compartir durante unas horas las mismas y especiales sensaciones y vivencias, saludos fraternales para quienes sienten y viven una misma creencia y una misma Devoción.

Y mientras esto ocurre, mientras la cofradía se va formando para iniciar la Estación Penitencial en la calle, la gente, – sintiéndose protagonista de algo importante que comienza, no menos que cualquier nazareno, costalero, acólito o capataz – se arremolinará junto a la puerta del compás que da acceso al Templo y aparecerán globos, bastones y trajes de estreno, igual que ya lo hacían hace setenta y cinco años, la edad de la Hermandad…, y familias enteras acudirán a la llamada de una nueva explosión de la Semana Santa.

Y ES QUE DE AQUÍ EN SIETE DÍAS, A ESTA MISMA HORA, HABRÁ POR LAS CALLES DE MI BARRIO NAZARENOS BLANCOS, NAZARENOS BLANCOS DEL PORVENIR.

Entre tanto, a pocos metros de allí, una cuadrilla de costaleros – “Legionarios del Porvenir” – igualará por última vez guiada desde el Cielo por Manolo Santiago, su “Capitán” perpetuo, y recordarán que hay que estar atentos a los relevos, que hay que hidratarse pues el recorrido es largo, que ha llegado el día grande, que merecieron la pena los ensayos en las noches húmedas y frías – algunos vinieron desde muy lejos para hacerlos – y que, a la “una en punto” la cuadrilla del Cristo deberá estar preparada junto al Paso.

Y llegada la hora – llegado el momento – ya bajo las trabajaderas, sesenta corazones latirán precipitadamente al unísono, al tiempo que un Padre Nuestro saldrá de sus bocas… “por nuestros hijos, nuestros padres, nuestros hermanos, nuestras mujeres; por nuestras familias, por los hermanos fallecidos, por quienes lo necesiten…”. Que así es como lo decimos.

El sonido del llamador acercará el paso al comienzo de todo. Bajo el umbral, sombra y luz, luz y sol; sol de Domingo de Ramos, que no por tópico deja de ser real – unas veces por cierto, otras por imaginado, siempre por esperado – y que será el marco perfecto para lo que se está viviendo y queda por vivir.

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